En la mayorĆa de los paĆses, la participación de las mujeres adultas es menor que los hombres. Para comprender por quĆ©, necesitamos mover la diferencia biológica simple entre hombres y mujeres. Para hacer esto, analizamos el papel de los estereotipos sociales del gĆ©nero y la expresión de gĆ©nero de cada persona en el camino para crear una empresa.
Estereotipo empresarial
SegĆŗn la teorĆa de los roles sociales (TRS), los estereotipos de gĆ©nero predominan en la sociedad y las ideas priori sobre hombres y mujeres. Estas creencias, por un lado, cómo son los hombres y las mujeres (estereotipos descriptivos) y, por segundo, como se espera que se comporten (estereotipos prescritos).
Las caracterĆsticas se consideran tradicionalmente hombres que hacen con la proactividad, la competitividad o la ausencia de miedo en riesgo. Las caracterĆsticas se consideran tradicionalmente mujeres que tenemos conexiones con empatĆa, relación o sensibilidad.
En la gran mayorĆa de las sociedades, la actividad empresarial se asocia con una frase tĆpicamente caracterĆsticas masculinas. Es decir, se cree que los empresarios son muy competitivos, agresivos o arriesgados.
Proceso de emprendimiento
En el proceso empresarial, dos fases bĆ”sicas difieren, de acuerdo con la teorĆa de la acción planificada. En la fase "cognitiva" o "mental", se ha desarrollado una intención empresarial, que luego puede conducir a la etapa de creación (fase de "acción").
El estereotipo social de género, y descriptivo y prescrito, afectan ambas fases. Sin embargo, hasta ahora, esta influencia no se ha estudiado conjuntamente. Para hacer esto, analizamos la muestra de adultos en dos momentos diferentes. En la hora de inicio, medimos su intención empresarial. En el último minuto, cuando verificamos si actuaron para crear una empresa.
GƩnero y sexo
Para comprender cómo estos estereotipos sociales afectan el emprendimiento, debe distinguir el sexo y el gĆ©nero. Si se determina sexualmente biológicamente al nacer (un hombre o una mujer), el gĆ©nero se refiere a roles y caracterĆsticas que el consenso social considera adecuado para hombres y mujeres. Por lo tanto, no es un concepto estĆ”tico, sino que cambia con el tiempo y el lugar.
Las personas pueden tener diferentes orientaciones de gĆ©nero (o expresión de gĆ©nero), que pueden o no pueden igualar su sexo biológico. La persona tendrĆ” una orientación de gĆ©nero masculino si tendencia a expresar las caracterĆsticas que la sociedad considera masculina. Las personas que tienden a expresar las caracterĆsticas generalmente de las mujeres tendrĆ”n una expresión de gĆ©nero femenino.
Algunos combinan ambos tipos de caracterĆsticas. Decimos que tienen una orientación de gĆ©nero androgĆ©nica. Finalmente, las personas que no expresan explĆcitamente ninguno de los dos conjuntos de caracterĆsticas se consideran no fricción del tĆ©rmino de gĆ©nero.
Fase cognitiva o mental
En el emprendimiento potencial, es decir, cuando las personas dicen que tienen la intención de tomar, el tĆ©rmino de gĆ©nero es mĆ”s importante. Las personas con una frase asociada con el estereotipo masculino tienen mĆ”s intenciones de realizar de aquellos con expresión de gĆ©nero asociada con el estereotipo femenino. Esto se debe a que las caracterĆsticas masculinas (orientadas a la tarea o la acción) estĆ”n socialmente afiliadas al emprendimiento (estereotipo descriptivo).
Esta intención empresarial es aĆŗn mayor en personas con una expresión del gĆ©nero de Androga. Estas personas combinan una expresión de funciones asociadas con el estereotipo masculino con las caracterĆsticas de las mujeres (relación orientada, empatĆa). De esta manera, experimentan que tienen mĆ”s herramientas y flexibilidad para enfrentar el desafĆo de la empresa.
Es mĆ”s garantĆa que esta fase es un hombre o una mujer (sexo biológico) no muestra una relación significativa con la formación de esta intención empresarial. Es decir, la predisposición inicial a tomar no depende de si estĆ” experimentando este emprendedor potencial (una expresión natal).
Fase de creación de la empresa
Para anticipar la creación eficiente de la empresa, se formó lo contrario. Si bien el término de género no es relevante, es sexo biológico. Los hombres tienen mucho mÔs probabilidades que las mujeres a actuar para crear una empresa.
Esto se debe a las barreras sociales que se imponen las regulaciones de los estereotipos asociados con el sexo masculino y femenino. Como estereotipo de emprendedores masculinos, las mujeres no encajan en esa imagen prototĆpica.
Esto puede llevar a otros agentes clave (como aquellos que proporcionan fondos, posibles socios o clientes) tienen prejuicios o desconfiaban del potencial de las mujeres, simplemente porque no encajan en el estereotipo masculino de emprendimiento.
No solo eso, las mujeres pueden detenerse cuando se hacen negocios. DespuƩs de darse cuenta de que encontrarƔn dificultades mƔs altas (debido a los estereotipos sociales negativos y la posible falta de apoyo social), deciden no tomar las medidas necesarias para crear una empresa.
Conclusión
En resumen, este estudio nos dice que el camino empresarial es complejo. Nuestra expresión de género nos mueve o no queremos tomar (una fase mental). Las expectativas de la sociedad y los estereotipos sociales del género pueden convertirse en obstÔculos reales que evitan que esta intención se convierta en realidad para las mujeres.
¿QuĆ© podemos hacer con esta información? Para que mĆ”s mujeres involucren mĆ”s actividades, es vital actuar sobre estos estereotipos sociales, crear entornos mĆ”s justos, inclusivos y diversos, donde el potencial empresarial de todas las personas puede aprobar y convertirse en empresas reales.
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