1. Hay tĆŗneles ocultos debajo de la ciudad, y puedes recorrerlos
Puebla's Underground es tan histórico como su Centro Histórico del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Considerada una leyenda hasta 2015, los trabajadores de la construcción descubrieron una serie de túneles de piedra mientras desarrollaba un proyecto de remodelación urbana. Los caminos sumergidos tienen diez kilómetros de longitud y son lo suficientemente altos como para caminar, alcanzando una altura de siete metros. Han servido una variedad de propósitos, desde transportar tesoros de la Iglesia Católica hasta soldados durante la Batalla de Puebla en 1862. Los túneles pueden ser de gira diariamente, excepto los lunes.
La cantina mĆ”s emblemĆ”tica de Puebla se celebra por servir una libación extremadamente Ćŗnica. En 1916, el propietario de Gallo de Oro, una tienda de comestibles local, inventó el ahora famoso licor hecho de pasas. Para complementar la dulzura del disparo, lo sirvió con un pequeƱo cubo de queso, y asĆ es como se disfruta hasta el dĆa de hoy. Incluso si un licor basado en Raisin no le hace cosquillas en sus papilas gustativas, es imprescindible visitar Gallo de Oro. El bar es un museo en sĆ mismo, lleno de branquias con baratijas de todo el mundo.
3. La calle mÔs encantadora de Puebla se transforma en un bazar de antigüedades los domingos
Se dice que el Callejón de Los Sapos, o callejón de las ranas, recibió su nombre en la era colonial. Un rĆo cercano frecuentemente se desborda e inundaba el callejón, atrayendo ranas. El rĆo ya no existe, pero la calle, conocida por sus coloridas fachadas y luces de cuerda romĆ”nticas. Alineando el callejón estĆ” hoteles boutiquerestaurantes animados y muchas tiendas de antigüedades que se hacen cargo de la pequeƱa plaza a partir de las 10 am los domingos.
5. Mole Poblano fue inventado a partir de un intento desesperado de alimentar a un visitante inesperado
Otra leyenda que permanece firme, se dice que en 1680, un arzobispo se fue sin previo aviso al convento de Santa Rosa, ahora el Museo de Arte popular. Las monjas, sin nada que ofrecer al visitante hambriento, cayeron en pĆ”nico. Mientras rezaban por inspiración culinaria, las damas arrojaron todo lo que tenĆan en la cocina en una olla: chiles, especias, pan rancio, nueces, chocolate y una letanĆa de especias. Unas horas mĆ”s tarde, la combinación improbable se transformó en una salsa espesa y rica, impresionando al arzobispo y Conociendo como el primer mole poblano.
6. Es el hogar de mÔs monumentos históricos que cualquier otra ciudad en el hemisferio occidental
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