Durante dĆ©cadas, cuando pensĆ”bamos en infraestructuras estratĆ©gicas en la guerra, imaginĆ”bamos aeropuertos, puertos, centrales elĆ©ctricas, refinerĆas, satĆ©lites, redes ferroviarias o cables de telecomunicaciones. Sin embargo, en una sociedad digitalizada, hay otra infraestructura que se ha vuelto igual de crĆtica, aunque menos visible: los centros de datos.
Los ataques con drones contra tres centros de datos de Amazon Web Services (AVS) en los Emiratos Ćrabes Unidos y BahrĆ©in, atribuidos a IrĆ”n, demostraron que la nube ha entrado en la lógica de la geopolĆtica. La nube es fĆsica. Tiene edificaciones, cables, electricidad y jurisdicción. Y, en tiempos de guerra, todo eso puede convertirse en un objetivo.
Ataque con drones a centros de datos
Los ataques de IrÔn al AVS muestran esta era cambiante. Según Reuters, fueron la represalia de IrÔn después de que Estados Unidos e Israel atacaran a IrÔn.
Los centros de datos en los Emiratos Ćrabes Unidos y BahrĆ©in sufrieron daƱos fĆsicos, problemas de energĆa y cortes de conectividad. Esto ha afectado los servicios de computación en la nube utilizados por bancos, empresas financieras y otros clientes de la zona. "Servicios en la nube" se refiere a sistemas y datos alojados en servidores remotos, como Amazon Web Services.
Como resultado, AWS ha aconsejado a algunos clientes que trasladen sus cargas de trabajo (aplicaciones, procesos o servicios) a otras regiones/centros de datos no afectados. O en su defecto, crear copias de seguridad (copias de seguridad de datos) en ubicaciones seguras fuera del sitio.
El mensaje estratĆ©gico es claro: un ataque a un centro de datos no equivale simplemente a daƱar un edificio tecnológico. Eso podrĆa significar presión sobre las empresas estadounidenses y crear un daƱo dominó que afecte a las economĆas relacionadas, interrumpa los servicios gubernamentales y ponga en duda la confianza en la infraestructura digital.
Centros de datos estratƩgicos en EspaƱa
Los centros de datos son la columna vertebral de nuestra sociedad digitalizada, de la que dependen innumerables servicios online que necesitamos en nuestra vida diaria. Son las infraestructuras sobre las que descansan bancos, hospitales, administraciones pĆŗblicas, universidades, logĆstica, comercio electrónico, medios de comunicación y servicios bĆ”sicos. AsĆ, por ejemplo, en el gran apagón que vivimos en la PenĆnsula IbĆ©rica, la gente echaba de menos no poder comunicarse o pagar con tarjeta mĆ”s que la propia luz.
En EspaƱa, las regiones con mĆ”s centros de datos son Madrid, Aragón y Barcelona. Si Madrid y Aragón representan el mĆŗsculo procesador, CataluƱa es el sistema circulatorio. Sant AdriĆ de Besòs alberga la Estación de Aterrizaje del Cable de Barcelona (Barcelona CLS), un puerto digital neutro que sirve de amarre para la próxima generación de cables ópticos submarinos, como el sistema 2Africa (que recorre todo el continente africano conectĆ”ndolo con Europa), o el cable submarino Medusa para el Norte de Europa, que conecta cables desde Ćfrica Central con el Norte de Europa. Oriente, que se extiende por mĆ”s de 8.700 kilómetros a lo largo de la región. MediterrĆ”neo.
Estos cables discurren a lo largo del fondo marino y transportan aproximadamente el 99% del trĆ”fico intercontinental. La estación de Beso y las infraestructuras de interconexión asociadas en el Ć”rea metropolitana de Barcelona no son sólo infraestructuras locales: son el cordón umbilical que une la Unión Europea con el norte de Ćfrica, Oriente Medio y Asia. Si este nodo se interrumpe, el impacto de la conexión repercutirĆ” en todo el continente. Por ello, la sociedad empieza a plantearse la importancia estratĆ©gica de estas infraestructuras y toma medidas para protegerlas.
Duplicar para asegurar
Es importante hacer una distinción clara entre tolerancia a fallos y seguridad.
La tolerancia a fallos se resuelve principalmente mediante la redundancia del servicio. Un centro de datos certificado Tier III o Tier IV (infraestructura de misión crĆtica altamente confiable) puede tener redundancia elĆ©ctrica, enfriamiento dual, generadores autónomos y varias rutas posibles en las vĆas de comunicación. Estas prevenciones lo hacen altamente resistente a fallas tĆ©cnicas. Pero no la convierten automĆ”ticamente en una instalación preparada para la guerra hĆbrida, el sabotaje coordinado, los ataques a la red elĆ©ctrica, los apagones o las crisis de suministro prolongadas.
Por tanto, las administraciones y empresas deberĆan conocer mejor sus dependencias digitales. ¿Dónde estĆ”n tus datos? ¿En quĆ© nube o región de nubes? ¿QuĆ© servicios son crĆticos? ¿Hay copias fuera de lĆnea? ¿Se ha probado la recuperación? ¿Puede funcionar una administración si su proveedor de nube o centro de datos, su sistema de identidad o su red corporativa fallan durante horas?
Protección en España
EspaƱa cuenta con un marco legal para la protección de infraestructuras crĆticas. La Ley 8/2011 y el Real Decreto 704/2011 regulan la protección de aquellas infraestructuras cuya interrupción tendrĆa una afectación grave a los servicios esenciales. El sistema es coordinado por el Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras CrĆticas, dependiente del Ministerio del Interior. La lista especĆfica de operadores e instalaciones crĆticas no es pĆŗblica, precisamente por motivos de seguridad.
Esto significa que no podemos afirmar ciegamente que un determinado centro de datos estĆ© protegido por la defensa, la policĆa o medidas especiales. Algunos pueden incluirse en planes de protección si respaldan servicios esenciales; otros no. AdemĆ”s, proteger la infraestructura crĆtica no significa necesariamente poner soldados en la puerta. Esto puede incluir planes de seguridad, coordinación con autoridades, anĆ”lisis de riesgos, protocolos de respuesta, ciberseguridad, control de acceso, redundancia y controles periódicos.
La defensa civil en el siglo XXI no es sólo la protección de carreteras, hospitales, puertos o centrales eléctricas. También requiere garantizar que los servicios digitales esenciales puedan seguir funcionando frente a una amenaza potencial a la infraestructura que los respalda. La nube también es blanco de guerra.
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