El 3 de enero, tras la intervención de Estados Unidos, muchos venezolanos se manifestaron en varias ciudades españolas para celebrar la detención de Nicolás Maduro y, en muchas ocasiones, para apoyar la acción directa impulsada por Donald Trump.
Las imágenes sorprendieron a parte de la opinión pública española: ¿cómo entender que la comunidad migrante apoye la intervención de una potencia extranjera en su propio país, encabezada por un líder que retiró la protección humanitaria otorgada a los venezolanos por los Estados Unidos de América?
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Autoritarismo y debacle económica
La respuesta está en el colapso económico y el cambio de régimen autoritario, que han sumido a Venezuela en una profunda crisis humanitaria y obligado a casi ocho millones de personas a emigrar. Esto, además de la prolongada ausencia de vías reales para el cambio político.
Sin embargo, en algunos sectores de la izquierda, estas reacciones derivaron en una descalificación generalizada de la comunidad venezolana, que pasó a ser tachada de fascista e incluso presentada como una amenaza para la democracia española.
Aparte de la condena que merecen tales declaraciones, ¿tienen algún fundamento?
Migrantes
Detrás de estas declaraciones se esconde un notorio desconocimiento sobre la naturaleza de la migración venezolana, que desde hace años no proviene de los estratos sociales más favorecidos, sino que incluye a todo el espectro social del país.
En cualquier caso, cabe preguntarse cómo se posicionan políticamente los más de 692.000 venezolanos que viven en España. Si bien estas opiniones están relacionadas en parte con el rechazo a lo que representan el chavismo y el régimen de Nicolás Maduro, la comunidad venezolana es diversa y no puede reducirse a una única orientación ideológica.
Lo que dicen los datos
Para aproximar las posiciones políticas de los venezolanos residentes en España utilizamos datos de 11 barómetros del CIS de 2025. El análisis se centra exclusivamente en las personas nacidas en Venezuela con nacionalidad española, ya que son las únicas de las que hay datos comparables en los barómetros.
Utilizamos dos indicadores: autolocalización ideológica en una escala de 0 a 10 (donde 0 representa la extrema izquierda y 10 la extrema derecha) y la afinidad hacia los diferentes partidos políticos en España. Estos resultados se comparan con los resultados de la población española, los de otros inmigrantes latinoamericanos y otros inmigrantes.
Dado el pequeño tamaño de la muestra, los resultados deben interpretarse con cautela. Aunque se han aplicado herramientas estadísticas para mejorar la precisión de las estimaciones, no eliminan las limitaciones inherentes al tamaño de la muestra. Salvo que se indique lo contrario, los gráficos y porcentajes están ponderados por comunidad autónoma.
venezolanos en españa
En autoubicación ideológica, los venezolanos naturalizados se sitúan más a la derecha (5,8/10), con una diferencia de casi un punto respecto al electorado español (4,7/10). Aunque relevante, esta diferencia no representa una ruptura total y refleja posiciones moderadas, más cercanas al centro que a los extremos.

En cuanto a las afinidades partidistas, se inclinan más hacia los partidos de derechas, especialmente el Partido Popular (38%). Sin embargo, tras el PP, el partido que recibe más apoyo es el PSOE (25%), seguido de Vok (23%), lo que indica que el orden de preferencias no difiere sustancialmente del de la población española. Asimismo, el apoyo a partidos más alejados del espectro ideológico, como Podemos o Sumar, es relativamente menor entre los venezolanos.


una pequeña muestra
Estos resultados deben interpretarse con cautela y tienen una utilidad esencialmente descriptiva debido a dos limitaciones principales:
Tamaño de muestra pequeño (301 casos).
La muestra excluye a muchos venezolanos residentes en España que aún no están naturalizados.
Para solicitar la ciudadanía por residencia, la vía más común exige residencia legal y continuada en España durante al menos dos años. Esto deja fuera a los que han llegado recientemente.
¿Por qué esta preferencia?
La primera explicación se relaciona con la experiencia política previa. Después de años de crisis económica y desplazamiento autoritario, parte de la diáspora venezolana está desarrollando un profundo rechazo a todo lo que identifica con el socialismo, combinando una reacción emocional con una postura política más ideológica. Como explica Ignacio, un venezolano afincado en España, "cuando te quitan todo, te llevan a la miseria y la desesperación extrema, y todo se hace bajo el símbolo de la izquierda... es casi una reacción natural luchar contra ella".
Esta experiencia favorece la búsqueda de proyectos políticos antagónicos al socialismo. Así lo expresa Carolina, venezolana de nacionalidad española y votante del Partido Popular en las últimas elecciones: "Siento que el PP defiende la economía de mercado y la empresa privada. Comparto algunas ideas de Vox, especialmente su rechazo al socialismo y al comunismo, pero me parece demasiado extremo".
La segunda clave es transnacional: ciertos sectores de la izquierda española provocan rechazo por su ambigüedad o cercanía retórica al régimen venezolano. Como señala María, residente de Venezuela en España y que se identifica ideológicamente con la izquierda: "Para mí es difícil, no sé, ¿dónde está aquí el reconocimiento de la vulneración de derechos en Venezuela por parte de los partidos de izquierda?". Desde esta perspectiva –aunque no la suya propia– el apoyo a los partidos de derecha podría interpretarse menos como una adhesión a su agenda interna que como una expectativa de una mayor presión internacional sobre el régimen venezolano.
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Con un poco de ayuda
Las actitudes sobre las cuestiones de inmigración introducen matices relevantes. El PSOE mantiene un nivel significativo de apoyo entre los venezolanos, en parte debido a las políticas de admisión del gobierno –como la emisión de permisos de residencia por razones humanitarias– y un discurso generalmente favorable hacia la inmigración. Como dice Ignacio, que llegó a España en 2023 "sin nada" y con necesidades médicas familiares urgentes: "gracias a ese pequeño avance pude conseguir un trabajo e integrarme en la sociedad: me salvó la vida y me cambió para siempre".
El acceso a ayudas para los inmigrantes retornados, a un ingreso mínimo vital y a un sistema sanitario público aparecen, por tanto, como factores clave de integración y como base de una identificación política pragmática con el PSOE, "aunque no perfecta". Al mismo tiempo, ser migrante no significa necesariamente rechazar todas las formas de control de la inmigración, como afirma Karolina: "Aunque soy migrante, creo que la migración debe ser controlada y legal. Por eso apoyé al PP".
En ese sentido es relevante (un esfuerzo realizado tanto por PP como por Vok para atraer apoyo dentro de la comunidad venezolana), a través de un discurso que distingue entre inmigrantes que son percibidos como una amenaza -los provenientes de países árabes y africanos- y aquellos que están más "afines e integrados".
encima de la etiqueta
Los datos indican, por tanto, que los venezolanos residentes en España son de media más derechistas que la población española, aunque su posición sigue siendo cercana al centro y no corresponde a una ideología cerrada.
La integración y la convivencia exigen abandonar lecturas estigmatizantes y prestar atención a los mecanismos específicos -históricos, políticos y contextuales- que estructuran estas posiciones políticas, sin duda muy lejos de rechazar la democracia.
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