Imagina entrar a tu videojuego favorito y que cada personaje no jugable (NPC) te ofrezca una conversación única e improvisada adaptada a ti. O que el juego ajuste la dificultad en tiempo real en función de tu frustración, compostura o jugabilidad.
Estos escenarios ya no son ciencia ficción: gracias a los avances tecnológicos, la forma en que jugamos está cambiando radicalmente. Casi uno de cada cinco juegos nuevos lanzados en la plataforma Steam en 2025 ya utiliza alguna forma de IA generativa.
Desde NPC predecibles hasta personajes improvisados.
La IA en los videojuegos existe desde hace décadas para controlar el comportamiento de enemigos o aliados, pero ha seguido guiones rígidos o programas muy definidos. Ahora, con modelos de lenguaje generativo, similares a ChatGPT, los personajes no jugables pueden hablar e interactuar de manera mucho más libre y natural.
Un ejemplo reciente es Retail Mage (2024), un videojuego de rol (RPG) en el que diriges una tienda mágica cuyos clientes son NPC impulsados por IA generativa. En lugar de limitarse a frases predefinidas, el jugador puede escribir cualquier consulta o respuesta, y un personaje no jugable improvisa un diálogo coherente en tiempo real. Esto permite conversaciones inesperadas y situaciones cómicas o creativas: los desarrolladores informan que las posibilidades y la experiencia se multiplican porque no hay "líneas de diálogo" que sean exhaustivas o que puedan repetirse fácilmente.
Otro caso es Mecha BREAK (2025), un videojuego de disparos (puc) multijugador. En una importante feria europea de videojuegos, Gamescom 2024, se mostró una versión piloto con un personaje no jugable que hablaba e interactuaba gracias a la IA. El jugador podría preguntarle libremente sobre la próxima misión, y él respondería con consejos tácticos generados en ese momento.
Mundos creados sobre la marcha
La IA generativa no sólo da voces improvisadas a los personajes, sino que puede inventar historias, misiones y mundos enteros mientras jugamos.
AI Roguelite (2023) es un ejemplo sorprendente: se anuncia como "el primer videojuego de rol basado en texto en el que la IA determina al 100% cada ubicación, enemigo, objeto y mecánica". En cada partido, el juego genera diferentes descripciones, escenarios, eventos e incluso imágenes y música utilizando modelos de IA. Los jugadores señalan la flexibilidad casi infinita de este enfoque: todo, desde epopeyas clásicas sobre caballeros contra dragones hasta locas aventuras surrealistas, es posible, todo dependiendo de las aportaciones del usuario y la creatividad del modelo.
También hay proyectos híbridos que combinan contenido artesanal con generación de IA. Por ejemplo, Niric te permite crear mundos sandbox en 3D (entornos virtuales donde el jugador puede explorar, construir y modificar libremente sin una historia predefinida) a partir de descripciones de texto simples, utilizando IA para completarlos y personalizarlos sobre la marcha. Imagínese escribir "bosque encantado bajo una noche estrellada" y ver cómo el juego construye un paisaje impresionante para explorar.
De manera similar, inZOI utiliza inteligencia artificial para generar texturas y objetos únicos basados en la entrada del usuario, y utiliza pequeños modelos de lenguaje integrados para proporcionar una mayor "profundidad psicológica" a sus personajes no jugables. Es decir, no sólo tienen diálogos diferentes en cada juego, sino que "piensan" y actúan con cierta autonomía, simulando motivaciones más complejas.
Estos ejemplos muestran cómo la inteligencia artificial puede servir como asistente del director creativo, creando narrativas y contenidos que antes requerían mucho trabajo manual. Algunos estudios de 2016 ya han predicho esta posibilidad, señalando que los juegos con adaptación basada en el afecto pueden modificar sus características "dinámicamente para mejorar la inmersión y el desafío del jugador". Ahora, con las herramientas generativas modernas, esa adaptabilidad se extiende a la creación de tramas y escenarios completos en tiempo real.
Juegos que sienten
Otro aspecto revolucionario es la IA afectiva, que mide y reacciona a las emociones del jugador. La premisa es simple: si un juego es una experiencia emocional, ¿por qué no hacer que el juego reaccione a cómo nos sentimos?
Un pionero en este campo es Nevermind (2015), un juego de terror psicológico que utiliza biofeedback. Utilizando un sensor de frecuencia cardíaca o una cámara, el sistema detecta el estrés y el miedo del jugador. Si nota que está demasiado tranquilo aumenta la dificultad y tiene miedo de provocar presión, y si detecta pánico puede bajar el tono. En otras palabras, el juego nos observa y ajusta la experiencia para mantenernos en ese rango óptimo entre el aburrimiento y la ansiedad conocido como flow.

Captura de pantalla del juego Nevermind. No importa / Molusco volador
Imaginemos futuros títulos que integren una conexión emocional completa y consigan enganchar emocionalmente al usuario. Por ejemplo, juegos de terror que calibran dinámicamente su atmósfera en función de nuestro miedo real, o aventuras narrativas que cambian la música, los diálogos o incluso el desenlace en función de si detectan tristeza, frustración o euforia en el jugador.
Investigaciones recientes han demostrado que esto es factible. De este modo, fue posible clasificar el nivel de experiencia y compromiso de los jugadores midiendo sus ondas cerebrales (EEG) mediante algoritmos de aprendizaje automático.
Centrado en el jugador: dificultad y experiencias personalizadas
Más allá de las emociones, la IA permite que los juegos se adapten a las preferencias y el estilo de cada jugador de formas sin precedentes. Hemos visto sistemas básicos de ajuste de dificultad durante años: desde opciones de modo fácil/difícil hasta el "Director de IA" de Left 4 Dead que modula la intensidad del enemigo en función de nuestro desempeño.
La nueva generación de IA va mucho más allá. Por ejemplo, MIR5, un videojuego de rol de acción de próxima aparición, ha anunciado que tendrá "jefes finales" controlados por inteligencia artificial. Los jefes finales son los principales enemigos del nivel o de la propia narrativa del juego. Estos personajes están diseñados para ser un gran desafío y, a menudo, marcan momentos clave de la historia. En este caso, y gracias a la inteligencia artificial, aprenderán y se adaptarán a las tácticas del jugador, para que cada enfrentamiento sea personalizado y presente siempre un desafío.
La personalización de contenidos es otra área en crecimiento. Si el jugador tiende a explorar mucho y hablar con todos los personajes, la IA podría detectar ese patrón y generar más misiones narrativas para ellos; Si alguien prefiere la acción trepidante, el juego puede ofrecer combate adicional o saltarse el diálogo extenso. En cierto modo, se puede "perfilar" al jugador y presentar una versión de la historia que mejor se adapte al gusto y comportamiento del usuario.
Diversos estudios académicos llevan algún tiempo trabajando en el modelado de jugadores para identificar estas preferencias y estados óptimos de compromiso e interacción. La diferencia ahora es que el motor del juego se puede reconfigurar sobre la marcha gracias a la inteligencia artificial generativa.
Así, en el futuro será posible adaptarse al modelo de jugador y no quedarse estático o centrado en un número determinado de perfiles.

¿Te gustaría recibir más artículos como este? Suscríbete a Suplemento Cultural y recibe noticias culturales y una selección de los mejores artículos sobre historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por la editora de cultura Claudia Lorenzo.
0 Comentarios