ImagĆnate poder observar un animal que vivió hace 120 millones de aƱos en pleno movimiento: corriendo, nadando o incluso cojeando. En la actual comunidad autónoma de La Rioja (EspaƱa), el antiguo ecosistema de llanuras y lagunas del CretĆ”cico Inferior actuaba como un "cuaderno" natural. AllĆ, el barro hĆŗmedo registró el paso de miles de dinosaurios, creando uno de los yacimientos de icnita (huella fósil) mĆ”s importantes del mundo.
Estas marcas no son sólo impresiones en piedra: son fragmentos de biografĆas congeladas que permiten a los paleontólogos reconstruir la vida privada de estos gigantes y revelar comportamientos que los esqueletos estĆ”ticos de los museos no pueden demostrar.
De los huesos a la acción: la magia de la tecnologĆa
Mientras que los huesos fósiles revelan anatomĆa (tamaƱo, forma de las extremidades o edad), las huellas registran el comportamiento. La tecnologĆa, el estudio de estas huellas, nos permite reconstruir escenas dinĆ”micas que los fósiles rara vez cuentan.
Una huella no siempre nos dice la especie exacta, pero sĆ quĆ© grupo de animales pasó, a quĆ© velocidad lo hicieron y en quĆ© tipo de terreno. Mientras que los huesos nos hablan de biologĆa, las huellas nos informan sobre etologĆa (comportamiento) y ecologĆa (medio ambiente). La Rioja es un escenario excepcional para este anĆ”lisis: su entorno de rĆos y lagunas creó vastas zonas de barro que hoy nos regalan mĆ”s de 10.000 huellas en un centenar de espacios protegidos.
Corre a 40 kilómetros por hora
Cuando un dinosaurio acelera, su zancada se alarga y cambia la forma en que su pie golpea el suelo. En yacimientos riojanos encontramos vestigios de dinosaurios terópodos (carnĆvoros) de pasos largos y alineados.
Estos signos, que analizamos en un estudio publicado este mes en la revista Scientific Reports, sugieren la presencia de animales que cruzaron rĆ”pidamente llanuras aluviales, tal vez persiguiendo presas o huyendo del peligro. Los cĆ”lculos biomecĆ”nicos realizados a partir de estas huellas sugieren velocidades de alrededor de 40 km/h. Estas marcas se encuentran entre las mĆ”s rĆ”pidas del rĆ©cord mundial de dinosaurios. Esto desafĆa la imagen de animales lentos y pesados que hemos tenido durante dĆ©cadas.
¿SabĆan los dinosaurios nadar?
AdemĆ”s, en determinados niveles geológicos de La Rioja, en lugar de huellas completas, aparecen marcas de garras alargadas y lĆneas discontinuas, un indicio que estĆ” vinculado a uno de los debates mĆ”s animados de la paleontologĆa actual: la capacidad hĆdrica de determinados grupos, como los espinosĆ”uridos.

Huellas de un dinosaurio nadando en el yacimiento de la Virgen del Campo. Enciso, La Rioja. Ignacio DĆaz MartĆnez.
Estas marcas son "rayones" en el fondo de los canales antiguos. Indican que el dinosaurio avanzó mientras su cuerpo flotaba parcialmente, empujĆ”ndose a travĆ©s del sedimento con las yemas de los dedos. Este registro es clave para comprender la plasticidad de estos animales y cómo utilizaban los recursos hĆdricos de su entorno. Esto demuestra que no se limitaron exclusivamente al continente.
Rastro de enfermedad: cojeras y lesiones.
Por otro lado, la asimetrĆa en los pasos revela problemas de salud que ocurrieron hace millones de aƱos. En yacimientos riojanos observamos huellas en las que un pie deja una huella mĆ”s profunda que el otro, o donde un paso es sistemĆ”ticamente mĆ”s corto que el siguiente.
Nos encontramos ante signos claros de un animal que ha distribuido de forma desigual su peso, posiblemente por lesión ósea, fatiga muscular o malformación fĆsica. Estas "huellas patológicas" representan individuos que sobrevivieron a un trauma y que, a pesar del dolor, continuaron moviĆ©ndose por su hĆ”bitat.

Huellas de un dinosaurio herbĆvoro cojo en el yacimiento de La Canal, Munilla, La Rioja. Ignacio DĆaz MartĆnez. La vida en sociedad: comportamiento social.
¿Eran los dinosaurios criaturas solitarias? Huellas paralelas de diferentes tamaƱos que se mueven en la misma dirección y a la misma velocidad sugieren lo contrario. En La Rioja vemos grupos de herbĆvoros (ornitópodos) donde adultos y juveniles caminaban juntos.

Orni-teurios Orni-pose: de izquierda a derecha, iguandon, shantungosaurio, centro antecesor, coithosaurio, tantosaurio; Y el pequeƱo del centro, el driosaurio. Wikimedia Commons., CC bi
Por otro lado, los saurópodos grandes de cuello largo parecen haberse movido en grupos de individuos de tamaño similar. No fue un encuentro casual en el estanque; Fue un movimiento coordinado.
Esta evidencia apoya la idea de que muchas especies tenĆan estructuras sociales complejas para proteger a sus crĆas o migrar eficientemente.

Huellas de una manada de pequeƱos dinosaurios pasando por los pies de un gran herbĆvoro en el yacimiento del Barranco de Valdebrajes, Cervera del RĆo Alhama, La Rioja. Ignacio DĆaz MartĆnez. El futuro: inteligencia artificial y modelos 3D
Hoy en dĆa, la tecnologĆa nos permite ir mĆ”s allĆ” de observar a simple vista. Utilizando fotogrametrĆa -tĆ©cnica que analiza las dimensiones de un objeto tomando medidas sobre una fotografĆa- y digitalización 3D, analizamos con precisión milimĆ©trica cómo se sostenĆan los dinosaurios en cada etapa de su paso.
Incluso utilizamos métodos de inteligencia artificial para descifrar sitios complejos afectados por "dinoturbaciones". Este fenómeno se produce cuando el paso masivo de la manada enmascara o borra huellas anteriores, creando un caos de huellas. Los algoritmos de aprendizaje profundo, entrenados con el extenso registro de Riojan, ahora estÔn ayudando a los investigadores a identificar ocurrencias individuales dentro del trastorno y nos permiten "limpiar" digitalmente el sitio.

FotografĆa de huellas de dinosaurios saurópodos (subcirculares) y terópodos (tridĆ”ctilos) digitalizadas en 3D y falso color a partir de un mapa de altura en centĆmetros de las alturas relativas inferior y superior de la superficie rocosa. AdriĆ”n PĆ”ramo BlĆ”zquez. Proteger los ecos del pasado
La Rioja no sólo conserva estas huellas como registro cientĆfico, sino tambiĆ©n como patrimonio cultural de primer orden. Estos yacimientos forman parte de la Reserva de la Biosfera de La Rioja, reconocida por la UNESCO, y han sido declarados bienes de interĆ©s cultural (BIC).
Sin embargo, el mismo proceso geológico que los creó (la exposición a la naturaleza) puede borrarlos. La erosión es un enemigo silencioso. Por tanto, la digitalización y la difusión son necesarias para que la sociedad comprenda que, bajo el suelo que pisamos, aún laten los ecos de movimientos de hace 120 millones de años.
Estas "biografĆas congeladas" en el barro de Rioja son la prueba definitiva de que los dinosaurios no son simples huesos sobre una repisa, sino seres vivos cuya dinĆ”mica y comportamiento aĆŗn estamos descubriendo.
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