Si estás acostumbrado a consultar mapas digitales en tu teléfono móvil o en tu coche, puede parecer que los mapas antiguos ya no tienen ninguna utilidad práctica. A menudo se consideran piezas de archivo, valiosas desde el punto de vista histórico, pero de poca importancia para el análisis científico actual. Sin embargo, esta percepción es errónea. Algunos mapas históricos siguen siendo una fuente de información básica para comprender cómo ha ido cambiando el territorio a lo largo del tiempo.
Carta náutica Tofina de 1789

Vicente de Tofinho de San Miguel, jefe del destacamento de la Marina Real. Anónimo. Wikimedia Commons.
Un buen ejemplo es la carta náutica del Golfo de Cádiz elaborada en 1789 por Vicente Tofinho de San Miguel. A pesar de haber sido realizada hace más de tres siglos, esta cartografía nos permite reconstruir con exquisito detalle la configuración de la costa en el siglo XVIII y compararla con la bahía que conocemos hoy.
Vicente Tofinho fue una figura clave de la Ilustración española. Marinero y científico, dirigió el proyecto Atlas Marítimo de España, diseñado para mejorar la navegación y el conocimiento costero a través de observaciones sistemáticas. El mapa de la Bahía de Cádiz no fue un dibujo aproximado ni una representación artística, sino un documento técnico elaborado con los métodos más avanzados disponibles en la época.
Combinando la historia con las nuevas tecnologías
Sin embargo, trabajar con este tipo de cartografía hoy presenta ciertas dificultades. El mapa de 1789 no contiene coordenadas geográficas modernas ni especifica su proyección cartográfica. Además, su orientación es diferente a la habitual en los mapas actuales. Durante mucho tiempo, estas limitaciones hicieron que los mapas históricos se consideraran de poca utilidad para un análisis espacial riguroso.
Esta situación ha cambiado gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías. Hoy en día, los mapas antiguos pueden integrarse con herramientas como los sistemas de información geográfica (SIG), el posicionamiento por satélite (GNSS), la teledetección y las modernas técnicas de cartografía digital. A través de procesos de georreferenciación es posible adaptar la cartografía histórica a los sistemas de referencia actuales, utilizando elementos del territorio que permanecen reconocibles en el tiempo.

Primera página del Atlas Marítimo de España, obra del siglo XVIII de Vicente Tofinho. Biblioteca Nacional de España. El valor actual de la cartografía antigua
Un ejemplo concreto ayuda a comprender el valor de este enfoque. Al superponer el mapa de 1789 con la cartografía actual, se observa que grandes áreas que hoy forman parte del frente urbano y portuario de la bahía eran entonces espacios intermareales o marismas.

Carta Tofino, ajustada mediante metodologías GNSS y GIS, utilizando 9 puntos de control y técnica de ajuste elástico (goma). Bismarck Jigen Antelo et al.
En algunos sectores del interior de la bahía, la costa histórica parece haberse desplazado varios cientos de metros de la actual, lo que permite ver claramente la magnitud de las transformaciones que ha sufrido la costa. Estos cambios no son sólo historia: continúan afectando el comportamiento actual de la bahía.
Así, una comparación de ambos momentos históricos revela profundas transformaciones en el Golfo de Cádiz. La costa se ha visto sensiblemente alterada, especialmente en las zonas más urbanizadas. Áreas que apenas cambiaron en el siglo XVIII muestran hoy una ocupación intensiva y una morfología claramente diferente, resultado de la interacción entre los procesos naturales y la acción humana.
Saber cómo era la bahía antes de las grandes obras ayuda a explicar por qué algunas zonas son hoy más vulnerables que otras.
Sea testigo de cómo los cambios afectan a la costa
De esta forma, además de una simple descripción visual, el mapa de 1789 actúa como una referencia histórica que ayuda a contextualizar las transformaciones de la costa y comprender mejor su evolución a lo largo de casi tres siglos. Disponer de esta amplia perspectiva temporal resulta especialmente valioso en un entorno costero tan dinámico y sensible como el Golfo de Cádiz.
El interés de este enfoque no se limita a este caso particular. En numerosas zonas costeras se utiliza una combinación de cartografía histórica y tecnologías actuales para estudiar la evolución de la costa, los cambios en los estuarios y puertos históricos y la transformación de los frentes urbanos.

Cambios morfológicos en el litoral y zonas urbanas de la Bahía de Cádiz. Bismarck Jigen Antelo et al.
A menudo, los mapas antiguos son la única fuente disponible para conocer el estado del territorio antes de las grandes intervenciones del siglo XX.
En una época de creciente presión sobre las costas, mirar al pasado con las herramientas del presente puede ser una de las mejores maneras de tomar decisiones más informadas para el futuro.

Imagen de satélite de la Bahía de Cádiz. Google Earth Pro 2026.
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