Conocido en español como Día de Muertos, el Día de Muertos se celebra todos los años el 1 y 2 de noviembre. Combinando raíces mesoamericanas, católicas romanas y paganas, esta celebración reúne a familias en muchas partes de México y alrededor del mundo para honrar y recordar a sus seres queridos.
Disfrutando del ambiente festivo, la gente construye altares o visita cementerios donde traen flores y picnics, encienden velas y celebran a sus queridos familiares con cuentos y canciones.
El ritual es celebrado por muchas comunidades de inmigrantes mexicanos y no mexicanos en todo el mundo, y está en proceso de reinvención continua en respuesta a diferentes necesidades sociales y culturales.
Por ejemplo, durante la pandemia de COVID, mujeres líderes de comunidades de inmigrantes mexicanos en el Reino Unido e Irlanda organizaron eventos del Día de Muertos para celebrar su herencia y recordar a quienes sucumbieron al virus. Por otra parte, un grupo de jóvenes de Estados Unidos reinventó el Día de Muertos como una expresión de curación en su comunidad tras el asesinato de George Floyd.
La celebración también ha sido acogida por organizaciones feministas de base mexicanas que protestan contra la violencia de género, como se explora en nuestro nuevo libro, La configuración cambiante del Día de Muertos durante la pandemia de COVID-19 en México y más allá.
Centrándose en los tumultuosos años de la pandemia de 2020-21, el libro muestra cómo el Día de Muertos ha evolucionado y cambiado durante ese período. Estas adaptaciones también estuvieron determinadas por las preocupaciones globales sobre la llamada "pandemia en la sombra", un término utilizado para describir el aumento de la violencia de género en el mismo período.

Un tributo floral frente al palacio presidencial en la Ciudad de México rinde homenaje a quienes murieron durante la pandemia, cuando los niveles de violencia doméstica se dispararon. Noticias / Alamy La Catrina
El Día de Muertos está asociado con la imagen icónica de Katrina, representada en la mundialmente famosa ilustración La Calavera Garbancera (1910) del artista José Guadalupe Posada. Inspirada en Mictecacihuatl, la diosa azteca de la muerte, Catrina es probablemente el emblema visual más mercantilizado del México actual.
Desde 2016, el espectacular desfile Mega Desfiles de Catrinas y Catrines en la Ciudad de México también ha atraído a millones de personas, con mujeres vestidas con trajes tradicionales de Catrina y hombres con atuendos formales con temática de esqueletos.
Catrina ha demostrado ser una inspiración convincente para las mujeres que quieren protestar contra los niveles inaceptablemente altos de violencia de género en México. El país tiene una de las tasas de feminicidio más altas del mundo, término utilizado para referirse a la violencia mortal contra las mujeres debido a su género.
Junto al gran desfile hay un evento alternativo llamado Marcha de las Catrinas. En la Ciudad de México, esta marcha sigue un recorrido entre dos monumentos dedicados a las mujeres víctimas de la violencia, comenzando en la Glorieta de las Mujeres que Luchan en la Avenida Reforma y terminando en el Antimonumento en la Avenida Juárez.
Allí, los manifestantes erigen altares y cruces decoradas con caléndulas con los nombres de las víctimas y publican mensajes de solidaridad. Pero a diferencia de los trajes tradicionales de Katrina adornados con caléndulas y mariposas monarca, muchos manifestantes visten vestidos cubiertos de fotografías de mujeres y niñas asesinadas o desaparecidas.

La Catrina se ha convertido en un símbolo de la identidad femenina mexicana. Jose Guadalupe Posada / ArtDaili.org Dia de Muertos y las voces desaparecidas
Fue tal el impulso para canalizar el Día de Muertos como una señal de protesta contra la violencia de género en México que un Día de Muertas específico fue propuesto por la ONG Voces de la Ausencia, liderada por la periodista Frida Guerrera y que se realiza desde 2018.
Durante la pandemia de COVID, las medidas de distanciamiento social destinadas a proteger la salud pública crearon inadvertidamente condiciones que aumentaron la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas, aislándolas en ocasiones de los abusadores y limitando el acceso a los servicios de apoyo.
Las protestas feministas celebradas durante estos años tuvieron alcance nacional e internacional, lo que señaló la ira global ante la explosión de violencia causada por las políticas de aislamiento y aislamiento social. Una fuerte dimensión intergeneracional caracteriza la resistencia colectiva, como afirmó la activista Norma García Andrade durante la Marcha de las Catrinas 2020:
Que los jóvenes se hayan sumado a nuestra lucha me alegra porque antes la mayoría éramos sólo madres que gritábamos. Ahora nos siguen todas estas jóvenes que nos ayudan a gritar por justicia.
La práctica de ocupar el espacio público con el cuerpo en protesta contra la violencia de género –conocida como acuerpamiento– se ha vuelto cada vez más intensa en México, como se demuestra mejor durante las marchas del Día Internacional de la Mujer cada mes de marzo. Canalizando la rabia intergeneracional, en 2020 y 2021, mujeres vestidas como Katrina se adornaron con símbolos de puño feminista y lemas como #VerdadYJusticia, #Niunamas (no más) y #Nuncamas (nunca más).

Las mujeres jóvenes en México están enojadas por los niveles inaceptables de violencia contra las mujeres. El acceso a la foto / Alamy
Algunas llevaban pañuelos verdes alrededor del cuello, abogando por la despenalización del aborto, un símbolo cada vez más prominente del activismo feminista internacional en toda América Latina. Muchas Katrinas yacían en el suelo imitando cadáveres, rodeadas de caléndulas y con fotografías de las víctimas colocadas en los altares.
Estas intervenciones emplean lo que la académica en estudios hispánicos Francesca Denstedt llama las tácticas de no aceptación feminista y resuenan con las ideas de la antropóloga feminista Rita Segato sobre la desobediencia performativa.
Con esta toma del espacio público por parte de las Catrinas en protesta, estos grupos feministas están reimaginando la representación de la muerte más visualmente atractiva de México para una audiencia global del siglo XXI.
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