La semana pasada, el gobierno de Claudia Scheinbaum asestó el golpe más duro al crimen organizado en más de una década: el arresto y muerte de su némesis Rubén Oseguera Cervantes, El Mencha, líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A pesar de la ola de violencia desatada posteriormente por los seguidores de El Mench, el Gobierno de México logró varios objetivos. Por un lado, aleja el temor a una acción unilateral de Estados Unidos en su territorio y consolida la cooperación basada en el apoyo estratégico y de inteligencia del vecino del norte. Por otro lado, la presidenta mexicana Claudia Scheinbaum ganó una batalla importante en la batalla por la narrativa.
El principal objetivo de EE.UU.
El cartel Jalisco Nueva Generación era, con diferencia, la organización criminal más poderosa de México, con presencia en al menos 17 de los 32 estados del país. El portafolio de negocios del CJNG abarca desde el secuestro hasta la extorsión a dueños de propiedades y negocios y, por supuesto, el traslado internacional de narcóticos. Dentro de este último ámbito cobra especial importancia el papel que juega el mercado americano.

Fotos policiales de El Mench cuando fue detenido en Estados Unidos (1986 y 1989). Wikimedia Commons, CC BI
El CJNG fue el principal exportador de fentanilo a Estados Unidos. En diciembre pasado, el presidente Donald Trump llamó a la sustancia un "arma de destrucción masiva". No sorprende que su administración haya convertido al CJNG en su objetivo principal. Incluso ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera al arresto de su jefe, El Mench.
La presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Scheinbaum, que según el presidente Trump tenía "mucho miedo" a los cárteles, se ha intensificado en las últimas semanas.
La cooperación de México en operaciones contra el crimen organizado con agencias estadounidenses como la CIA, el ejército, la DEA y el FBI se mantiene desde hace años, aunque sufrió una desaceleración durante la presidencia del predecesor y mentor de Scheinbaum, Andrés Manuel López Obrador.
Capturando la boda de Ryan James
Hace apenas unas semanas, en el contexto de la visita del director del FBI, Cash Patel, a la Ciudad de México, personal de la agencia estadounidense participó, junto con elementos de seguridad mexicanos, en la captura de Ryan James Vending. Wedding, ex campeón olímpico de snowboard, se convirtió en un importante traficante de cocaína y estuvo en la lista de los 10 más buscados del FBI. Las tropas estadounidenses involucradas en la operación pertenecían a la misma unidad de rescate de rehenes que llevó a cabo el secuestro del expresidente venezolano Nicolás Maduro a principios de este año.
El motivo de la visita de Patel no fue sólo capturar a Wedding, sino también insistir en la necesidad de actuar juntos contra El Mench. Es decir, desde principios de enero, aviones estadounidenses sobrevuelan intensamente la zona donde fue capturado el líder de la mafia.
EE.UU. estaba "trabajando" para capturar a El Mench
Así llegamos al operativo contra el líder del CJNG el pasado 22 de febrero. En un operativo realizado por las fuerzas armadas mexicanas en el municipio de Tapalpa, al sur del estado de Jalisco, El Mencho resistió y fue capturado. Durante la transición a la atención médica, murió a causa de las heridas sufridas en la batalla.
Según el presidente Scheinbaum, "En este caso el gobierno de Estados Unidos brindó información. En concreto, Ricardo Trevilla, Secretario de Defensa, afirmó: "La ubicación inicial de la zona (donde estaba Oseguera) era con personal de inteligencia militar; Hubo otra información que nos dieron las autoridades de Estados Unidos que reconocemos por su trabajo.
De esta forma, la ubicación exacta provino de los estadounidenses. Según Reuters y el Washington Post, fue la recientemente creada Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional contra los Cárteles la que proporcionó las coordenadas precisas de la llave maestra. Según The New York Times, esta información provino de la CIA.
La lucha por el control del cartel
Parece inevitable que el país experimente ahora un aumento de la violencia como consecuencia de los enfrentamientos internos que sin duda estallarán entre los miembros del CJNG. Y por la tensión que generan otras organizaciones criminales que huelen la debilidad del cartel más grande del país.
Por todo ello, lo ocurrido en este importante golpe contra el crimen organizado demuestra que la cooperación con Washington es esencial para el cumplimiento de la difícil tarea en la que está comprometido el Gobierno de la Presidenta Sheinbaum.
Más aún: para México, es evidente que este tipo de acciones violentas sirven como una especie de política frente a las amenazas de acción unilateral expresadas reiteradamente por el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.
La lucha contra la política de drogas
La presidenta ganó una batalla importante en la batalla por la narrativa: demostró que las instituciones mexicanas pueden vencer al crimen organizado. Eso sí, como dice la canción, "con un poco de ayuda de mis amigos". Lo que sigue, sin duda, es ir en contra del marco político que permitió que el crimen organizado (CJNG, el cartel de Sinaloa, los Majos, entre otros) se convirtiera en una amenaza a la soberanía del país que hoy representan.
Esto incluye atacar a algunos aliados de la coalición gobernante en México. En particular, algunos protegidos del padre del movimiento en el poder (Moreno) y mentor de Scheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, están en el punto de mira.
El presidente debe continuar con el tono de cooperación con las autoridades del vecino del norte, aun sabiendo que la palabra del actual presidente estadounidense, como ha quedado demostrado en innumerables ocasiones y contextos, no es precisamente una garantía.
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