Ćrganos artificiales, implantes que son absorbidos y regenerados por el propio hueso, miniórganos para replicar enfermedades y probar tratamientos antes de experimentar en seres vivos... ¿Haremos realidad el sueƱo de la eterna juventud?
Sin duda, la salud es el Ć”rea donde mayor impacto ha tenido la evolución de la ciencia y la ingenierĆa de materiales.
Como método de producción, la impresión 3D supone una revolución a la hora de crear prótesis, personalizar tratamientos, bioimprimir o desarrollar modelos y herramientas quirúrgicas.
Aleaciones de impresión
En cuanto a materiales, los aceros inoxidables o el titanio forman parte del catÔlogo de componentes protésicos desde hace décadas, gracias a su biocompatibilidad y capacidad de producirse en formas complejas adaptadas a las necesidades de cada paciente. AdemÔs, ambas familias de materiales estÔn perfectamente "impresos", por lo que han entrado de lleno en la revolución de la fabricación aditiva.
AdemĆ”s, existen dos nuevas familias de aleaciones, menos conocidas pero que se abren paso en el mundo biomĆ©dico por sus particularidades: las aleaciones de nitinol y magnesio, ambas alineadas con las nuevas tecnologĆas de fabricación 3D.
Nitinol con memoria de forma
El nitinol es una aleación de nĆquel-titanio cuya principal singularidad es que posee "memoria de forma", ademĆ”s de la necesaria biocompatibilidad. Tener memoria de forma implica que, con el tiempo y debido a cambios de temperatura o estrĆ©s mecĆ”nico, pueda recuperar una forma inicial predeterminada y adaptarse al espacio o dimensiones.
Cómo funciona el nitilol con memoria de forma. Thoisoi.
Gracias a la impresión 3D ya se producen en el laboratorio con formas personalizadas según el paciente. Estos implantes estÔn modificados superficialmente para permitir la proliferación celular y una perfecta biocompatibilidad.
Por tanto, una de las aplicaciones del nitinol son los stents que se fabrican segĆŗn el tamaƱo personalizado de la arteria del paciente. A medida que se enfrĆan, disminuyen de tamaƱo y, una vez en su posición, gracias a la temperatura de nuestro cuerpo, se expanden para ajustarse perfectamente.
El nitinol ya se utiliza en alambres dentales, tornillos ortopédicos y otros materiales quirúrgicos. Y, como parte del proyecto HUMANeie, se estÔ probando para producir implantes que abran la puerta a solucionar la enfermedad corneal, una de las principales causas de ceguera en todo el mundo.
Magnesio, exoesqueletos mƔs ligeros
Al magnesio y sus aleaciones, a pesar de su baja densidad y buen rendimiento mecĆ”nico, les ha resultado difĆcil reemplazar al aluminio en muchas aplicaciones estructurales, en parte debido a su costo y en parte a su dificultad de procesamiento. Estas dificultades se estĆ”n solucionando hoy y hay paĆses, como China, que ya estĆ”n empezando a implementar su uso de forma masiva.
En el Ć”mbito de la salud, en alianza con la impresión 3D, su aplicación cobra importancia. Por un lado, gracias a su baja densidad (1,74 g/cm³ frente a los 2,70 g/cm³ del aluminio, aproximadamente un 35% menos), y por otro, a su excelente biocompatibilidad, unida a su capacidad de ser absorbido por nuestro organismo.
El potencial del magnesio en las llamadas aplicaciones de "micromovilidad" estĆ” impulsando su uso en China en pequeƱos vehĆculos elĆ©ctricos. En un futuro próximo tambiĆ©n lo veremos en robots y exoesqueletos. En este caso, el uso de aleaciones de magnesio en lugar de aluminio puede reducir el peso hasta un 30%, con un rendimiento mecĆ”nico idĆ©ntico al del aluminio.
Prótesis asimiladas por el cuerpo
Pero la gran revolución serĆ” el uso del magnesio en las prótesis producidas mediante impresión 4D. Una prótesis de magnesio que le permita colonizar el hueso, al mismo tiempo que se disuelve en nuestro cuerpo, harĆ” que al cabo de un tiempo todo el implante sea sustituido por nuestro propio hueso y no sea necesaria una nueva operación. Sólo hay que hacer coincidir los tiempos de disolución con los tiempos de crecimiento óseo, y la investigación va en esa dirección. Las prótesis, ademĆ”s de ser completamente personalizadas, acabarĆan convirtiĆ©ndose en nuestro propio hueso.
Al igual que en El hombre bicentenario de Asimov, donde el robot se adaptó y sobrevivió durante aƱos gracias a la ciencia, ya empezamos a tener tecnologĆa "suficiente" para predecir que nos acercamos, poco a poco, al sueƱo (¿o pesadilla?) de la eterna juventud. ¿HabrĆ” algĆŗn dĆa seres humanos bicentenarios?
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