Durante años, cuando se hablaba de bienestar en el trabajo, el objetivo era claro: tener empleados satisfechos. Un buen salario, un ambiente correcto y condiciones estables parecían ser suficientes.
Sin embargo, investigaciones recientes muestran que la satisfacción ya no es el techo del bienestar en el lugar de trabajo, sino más bien su punto de partida. El nuevo concepto clave es el deleite de los empleados, que puede traducirse como placer o entusiasmo en el trabajo. Un estudio codirigido por la profesora Alba Manresa de la Universidad Internacional de Cataluña, junto con Dalilis Escobar y Eva Rimbau, profesoras de la Universidad Abierta de Cataluña, se centra en esta idea.
Cuando las personas se sienten entusiasmadas, valoradas y atendidas en su lugar de trabajo, los beneficios se multiplican para ellas y para las empresas. Pero ¿qué significa exactamente el deleite de los empleados? ¿Es diferente de la satisfacción laboral habitual?
Más allá de las expectativas
Durante décadas, la satisfacción laboral ha sido el principal indicador de bienestar en las organizaciones. Una persona satisfecha considera aceptables sus condiciones laborales y no tiene mayores quejas, pero esto no significa que esté motivado o conectado con lo que hace.
Por otro lado, el deleite de los empleados se puede definir como un estado emocional intenso que se produce cuando las expectativas del trabajo no sólo se cumplen, sino que también se superan. Es una experiencia que combina reconocimiento, respeto y sentido de pertenencia. Para que se produzca esta condición deben confluir tres factores:
Relaciones humanas de calidad.
Reconocimiento auténtico.
Experiencias que demuestran una preocupación real por las personas.
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Si la satisfacción laboral describe una situación estable pero emocionalmente neutral, el deleite de los empleados implica emociones positivas intensas: entusiasmo, orgullo, gratitud o sentido de pertenencia. Es la diferencia entre realizar un trabajo o vivirlo como algo que da significado.
Una comparación con la vida cotidiana ayuda a comprender esto. Un cliente satisfecho en el restaurante piensa que todo está bien. Un cliente encantado se va con ganas de recomendar el lugar, con ganas de volver y contar su experiencia. En el trabajo ocurre algo similar: una persona satisfecha completa su tarea, mientras que una persona entusiasta se involucra, cuida los detalles y transmite energía positiva.
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Emoción, conocimiento y motivación.
El estado de entusiasmo laboral tiene tres componentes esenciales: emocional, emociones positivas intensas; cognitivo, porque surge de eventos específicos relacionados con el trabajo; y motivacional, que considera la relación entre el trabajo y los valores individuales de los trabajadores.
El entusiasmo de los empleados puede tener efectos poderosos y duraderos en las organizaciones. Las emociones positivas amplían la atención, fomentan la creatividad, la conexión social y la resiliencia. A largo plazo, contribuyen al desarrollo de recursos personales y sociales. En el lugar de trabajo, esto podría traducirse en comportamientos orientados a la innovación, la colaboración y el compromiso organizacional.
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Cuando el trabajo afecta nuestra forma de vivir
Este enfoque es especialmente relevante en un momento en que el trabajo ocupa una parte central de la vida de las personas. Lo que sucede en él no se queda en el lugar de trabajo. Afecta el estado de ánimo, la vida familiar y la salud mental.
La Organización Mundial de la Salud advierte que los riesgos psicosociales en el trabajo están asociados con la ansiedad, la depresión y el burnout, es decir, el agotamiento emocional. Cuando las condiciones laborales se deterioran, no sólo se ve afectada la productividad, sino que también se deteriora la calidad de vida de las personas.
Por el contrario, un ambiente laboral que fomente las emociones positivas actúa como factor protector. Cuando las personas se sienten valoradas y respetadas, el estrés disminuye y el bienestar general aumenta. Por tanto, hablar de entusiasmo de los empleados es pensar en el trabajo como un espacio de bienestar social.
En este sentido, la relación entre las emociones positivas y el desempeño está bien documentada. Un estudio de la Universidad de Warwick (Inglaterra) demostró que los trabajadores felices pueden ser hasta un 12% más productivos que los que no lo son. Esto sugiere que el bienestar no es un lujo sino un motor de eficiencia.
En este sentido, otros informes internacionales señalan que los equipos con mayor implicación emocional presentan menos absentismo, consiguen mejores resultados y consiguen una mayor estabilidad. Deleitar a los empleados va un paso más allá de las obligaciones. No implica sólo esfuerzo; Incluye una experiencia laboral emocional positiva y duradera.
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¿Es caro apostar por el "deleite de los empleados"?
La satisfacción de los empleados no requiere grandes inversiones. En muchos casos nace de acciones sencillas que, repetidas en el tiempo, construyen un clima emocional positivo.
Un sincero agradecimiento por un trabajo bien hecho puede marcar la diferencia. También una conversación reflexiva sobre cómo se siente una persona o el reconocimiento público cuando se logra una meta. Incluso mostrar interés por el bienestar personal tiene un gran impacto.
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Estos gestos envían un mensaje claro: "Tu trabajo importa y tú importas". Ese mensaje es la base esencial del bienestar emocional. El reconocimiento auténtico es uno de los factores de motivación más poderosos. Sin embargo, sigue siendo uno de los más olvidados en la vida laboral.
Tampoco depende del tipo de trabajo, sino de la importancia que las personas le dan a lo que hacen. Incluso en las tareas rutinarias puede haber orgullo y satisfacción. Basta entender que el trabajo tiene utilidad y valor para los demás. Que el trabajador sienta que "mi trabajo sirve para algo" es una poderosa fuente de bienestar.
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cierta apariencia
Después de todo, deleitar a los empleados implica un cambio de perspectiva. Durante mucho tiempo el trabajo fue entendido como una obligación necesaria, un intercambio de esfuerzo y salario. El deleite de los empleados sugiere que se lo ve como un espacio donde pueden existir reconocimiento y significado. No se trata de idealizar el trabajo o negar sus dificultades, sino de reconocer que el ambiente laboral genera emociones que afectan la vida, dentro y fuera del trabajo.
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