"Entrevistar a alguien te ayuda a ponerte en su lugar y valorar más tu vida": así explicó una estudiante de secundaria cómo se sintió luego de participar en un proyecto de historia oral relacionado con la migración. Esta joven entrevistó a su propia madre, que emigró de Rumanía a los 19 años en condiciones muy difíciles. Esta actividad le ayudó a fortalecer sus vínculos familiares y tomar conciencia de lo que significa migrar.
En un contexto donde los docentes admiten que se sienten cansados y frustrados por la falta de motivación e interés de los estudiantes; y en el que, según algunas encuestas, la extrema derecha se consolida como primera fuerza política entre la población joven en España, ¿puede la historia oral ofrecer una vía para recuperar el interés y la empatía?
Los beneficios de la historia oral en la educación
La historia oral nos permite conocer el pasado a través de las voces de quienes lo vivieron: abuelos que recuerdan la emigración, mujeres que lucharon por sus derechos o vecinos que sobrevivieron a la transición democrática.
La historia oral lleva varias décadas consolidada en el campo de la investigación y, poco a poco, su uso se va extendiendo también en el mundo educativo. Son numerosas las ventajas que puede aportar, como facilitar la comprensión de los conceptos básicos de la reflexión histórica (causa-efecto, continuidad-cambio, cronología), introducir a los estudiantes en las tareas de investigación, fomentar la creatividad a la hora de interpretar fuentes históricas inéditas, trabajar temas que afectan a nuestro presente, mejorar las habilidades comunicativas y trabajar las conexiones históricas e intergeneracionales.
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La historia oral como situación de aprendizaje.
Pero la historia oral no sólo enriquece la enseñanza de la historia. Además encaja perfectamente con el aprendizaje basado en competencias definido por la actual ley de educación en España, LOMLOE. De hecho, se puede considerar como una situación de aprendizaje que ofrece a los estudiantes la oportunidad de aplicar lo aprendido en contextos de la vida real, resolver problemas de manera creativa y cooperativa y fortalecer su autoestima y autonomía.

Desarrollo curricular LOMLOE. Elaboración propia en base al Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022, CC BI-NC
Un proyecto de historia oral encaja perfectamente como situación de aprendizaje en los últimos cursos de la ESO y Bachillerato. Sin embargo, también existen experiencias de aplicación en niveles anteriores o incluso en universidades.
Los temas a trabajar, especialmente en materias relacionadas con la historia, pueden ser muy diversos: desde la historia de género hasta las migraciones, la transición democrática o la memoria familiar, entre muchas otras.
El papel de los estudiantes no se limita a escuchar estas fuentes vivas: su implicación puede dar lugar a iniciativas que vayan más allá del aula y presten servicio a la sociedad. Dos ejemplos pueden ilustrar esto:
Creación de un archivo en línea de fuentes orales basado en el testimonio de los estudiantes. Un buen ejemplo es la web "Recursos orales en el aula" de la Universidad Complutense de Madrid.
En el aula se realizó la publicación de un libro basado en fuentes orales. Por ello destaca la iniciativa "Libros con memoria", que ya ha publicado dos libros y un cómic.
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Cómo desarrollar un proyecto de historia oral
La historia oral se puede utilizar didácticamente de varias maneras:
Pida a los estudiantes que pregunten a sus familiares sobre algún aspecto del pasado reciente (uso no especificado/anecdótico). Por ejemplo, la educación durante el franquismo.
Trabajar sobre entrevistas ya realizadas o invitar a una persona al aula para que cuente su historia de vida (se indica uso como asesoramiento). Siguiendo con el ejemplo anterior, se podría traer a alguien que estudió en un colegio nacional entre 1939 y 1975.
Integrar fuentes orales como metodología de investigación (uso guiado creativamente). Esto significa que los estudiantes crean fuentes orales a partir de las entrevistas que ellos mismos han realizado.
Lógicamente, la última opción es la que mejor maximiza los beneficios de la historia oral porque implica la participación activa de los estudiantes. También requiere más compromiso y tiempo. Por ello, incluimos algunas recomendaciones para el desarrollo exitoso de un proyecto de historia oral en el aula:
El profesor deberá tener una pequeña formación previa a través de lecturas introductorias a la metodología de la historia oral. Especialmente en lo que respecta a la realización de entrevistas para que pueda transmitirse a los estudiantes.
El tema elegido deberá estar relacionado con los contenidos docentes establecidos para dicha materia.
Como cualquier otra fuente histórica, los testimonios orales deben ser tratados de manera crítica. Así, hay que contrastar el testimonio de un antiguo alumno del colegio franquista con otras fuentes como fotografías o libros escolares de aquella época.
La realización de las tareas (preparación del cuestionario, realización de entrevistas, transcripción de entrevistas e interpretación histórica) debe ser progresiva y planificada. Siguiendo la llamada pedagogía lenta, lo ideal es evaluar todo el proceso de aprendizaje, no sólo el resultado final.
Escuche historias desconocidas
En el proyecto de historia oral que mencioné al principio, los estudiantes tuvieron la tarea de entrevistar a personas de su entorno que habían tenido la experiencia de la migración.
Según los alumnos, resultó ser "una nueva experiencia muy interesante y divertida" por la que "valoraron positivamente la soltura con la que se formulaban las preguntas" y en la que pudieron "ver el lado de la migración al que la gente no presta mucha atención: dejar atrás toda la vida y todo lo que ello conlleva (familia, amigos...) para empezar una nueva en un país desconocido".
En estas palabras podemos ver los aspectos que ya hemos mencionado: el uso de la historia oral en el aula mejora la motivación de los estudiantes, desarrolla la competencia en la comunicación lingüística y aumenta la capacidad de empatía. Entonces, si queremos clases más motivadas, críticas y empáticas, quizás el primer paso sea escuchar las historias que aún no se han contado.
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