La verdad es que la coincidencia fue bonita, cuanto menos. Hace un mes editĆ© una entrevista para Conversación con la historiadora del arte Estrella de Diego, en la que creĆa que, desde hacĆa algĆŗn tiempo, muchos de los prejuicios del pĆŗblico contra el arte abstracto habĆan sido superados. Y dijo literalmente: "Ahora sabemos que no, su hijo no puede pintar a Miró. Eso esperamos".
No quiero gastar todos los extras entrevistando a esta sabia mujer, pero fue inevitable no pensar en ella cuando, dĆas despuĆ©s, hablando en un escenario ajeno a esta publicación, una persona expresó enojo por la vez que fue a la exposición de Miró y al ver lo que colgaba pensó: "Mi hijo podrĆa haber hecho eso". No sĆ© por quĆ© Miró tiene tanto enfado, pero imagino que el arte contemporĆ”neo todavĆa tiene que dar un salto a la hora de acercarse a una parte del pĆŗblico y explicarle su razón de ser.
CentrĆ”ndose en la expresión infantil, Juan Olvido Perea GarcĆa y Larissa M. Straffon propusieron un estudio para determinar si, al mirar imĆ”genes abstractas, el ser humano puede distinguir si su autorĆa corresponde a una persona o a un animal. En su artĆculo se pueden leer las conclusiones de su investigación y asumir que no, un mono no puede pintar como un ser humano, ni un niƱo (a menos que sea un genio precoz) como un artista consolidado, aunque se aleje de lo figurativo.
Amenazas a la paz
Aunque en el resto del mundo la mayorĆa de las fiestas navideƱas terminan a principios de aƱo, en EspaƱa todavĆa estĆ”bamos en plena celebración cuando el presidente de Estados Unidos decidió secuestrar al presidente de Venezuela y provocar un revuelo internacional. Las implicaciones sociales, geopolĆticas y económicas de esta acción son muy complejas y en la Conversación expusimos todos sus matices.
Pero tambiĆ©n, casi dos semanas antes de la invasión, publicamos un artĆculo de Enrique GarcĆa RĆaz, historiador de la antigüedad, en el que comparaba la paz que defiende Donald Trump (y cree merecedora de un Premio Nobel) con la paz de Augusto, quien hablaba abiertamente de sus Ć©xitos como pacificador. Pero, por desgracia, si uno logra obligar a sus oponentes a dejar de luchar amenazĆ”ndolos con la extinción, ¿se sigue considerando eso paz?
SerĆa mucho mejor mirar un poco mĆ”s atrĆ”s, a la antigua Grecia, y rescatar dos conceptos: isegorĆa, el derecho a hablar por responsabilidad y compromiso, y parresĆa, libertad de expresión por valentĆa Ć©tica.
Sigue dibujando Palestina
Hablando de la verdad, incluso cuando cause malestar, volvamos nuestra atención a Gaza. MĆ”s de 400 personas han sido asesinadas en el cinturón por Israel desde que se anunció el alto el fuego, y 21 niƱos (incluidos bebĆ©s) han muerto de frĆo desde que comenzó la ofensiva en 2023, en las Ćŗltimas semanas. Las injusticias continĆŗan en el territorio palestino, pero otras noticias ya ocupan las primeras planas de los medios de comunicación.
Por eso Elena PƩrez Elena y Francisco SƔez de Adana utilizan su anƔlisis de las viƱetas que denunciaron y condenaron este genocidio en medios y redes sociales para lanzar un mensaje: que los ilustradores y caricaturistas sigan dibujando lo que estƔ pasando en Gaza.
Un idioma para unirlos a todos
No parece una sorpresa para nadie despuĆ©s de ver a artistas latinoamericanos adueƱarse de la PenĆnsula IbĆ©rica, pero ahora los datos confirman el Ć©xito de la mĆŗsica a ambos lados del AtlĆ”ntico. Desde el Observatorio de NebrĆa del EspaƱol, Lourdes Moreno Casala pudo constatar lo que muchos notamos cuando encendemos la radio o abrimos las listas de Spotify: cada vez se escucha mĆ”s mĆŗsica en espaƱol, pero ya no proviene, en su mayor parte, de EspaƱa.
El cambio se explica por mĆŗltiples razones, todas las cuales tienen un vĆnculo comĆŗn: los nacionalismos han dado paso a un sentido de identidad compartida basado en el idioma. Y eso, creo, nos enriquece a todos.
Mujeres que leen y mujeres que escriben
Lo anunciĆ© yo mismo hace quince dĆas. 2026 serĆ” el aƱo de Odisea y Homero. Pero nos equivocarĆamos si considerĆ”ramos al padre de la tradición literaria occidental como el primer autor conocido. Porque mucho antes, hace mĆ”s de 4.000 aƱos, una mujer, Enheduana, firmaba su obra con su propio nombre.
Valiente, si me preguntas. Porque aunque ahora parezca que las mujeres se estĆ”n apoderando de las librerĆas, eso es una percepción errónea. En 2024, el 39,7% de los libros de una sola autora en EspaƱa fueron escritos por mujeres, frente al 60,1% por hombres. Y sabiendo que somos la mayorĆa de los lectores.
Sin embargo, estoy pensando en dos autores exitosos. Por un lado, la visionaria Margaret Atwood publicó hace unos meses sus memorias, una perspectiva de la vida contada por una señora mayor. La edad es, precisamente, un tema frecuente en su obra, y de eso trata el anÔlisis de Daniel Nisa CÔceres, en momentos en que se escuchan voces que contraponen unas generaciones a otras. Atwood sabe mucho porque ha visto mucho y nunca estÔ de mÔs prestar atención.
Otra escritora que triunfa entre pĆŗblico y crĆtica es la argentina Mariana EnrĆquez, quien ha colocado la literatura de gĆ©nero en un lugar prestigioso y poco visitado hasta ahora. Entonces, ¿cuĆ”l es el secreto de su Ć©xito? QuizĆ”s utilice un marco inesperado para hablar de la esencia de los seres, ya sean vivos o muertos.
Me despido, no sin antes recomendar una de las pelĆculas mĆ”s divertidas que se han estrenado recientemente: Nouvelle Vague. Estamos en temporada de cinĆ©filos, por eso les deseo una buena visita a las salas.
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