En los dĆas transcurridos desde que terminó el tumultuoso Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, algunos de los principales actores de Europa han estado impulsando una narrativa de unión continental. "Trump nos hace sentir no sólo alemanes, sino tambiĆ©n europeos", dijo una persona influyente: la estrella del fĆŗtbol alemĆ”n Leon Gorecka.
Si incluso en los campos hipercompetitivos del fĆŗtbol europeo se habla de unidad, entonces Gorecka -y la multitud de lĆderes polĆticos que se han hecho eco de esos sentimientos- tienen razón.
Pero de todos modos, la reunión de Davos fue otro momento vertiginoso para Europa en la era de Trump. Fue, en tĆ©rminos futbolĆsticos, un autĆ©ntico "partido de dos tiempos".
En el primero, el presidente estadounidense utilizó su discurso del 21 de enero de 2026 para menospreciar a los aliados y lanzar un ataque verbal total contra la alianza transatlĆ”ntica. Trump tambiĆ©n mantuvo su advertencia de que Groenlandia, un territorio de Dinamarca, eventualmente se unirĆa a Estados Unidos, incluso si descartara la opción militar que su retórica habĆa sugerido anteriormente. Sin embargo, en cuestión de horas, Trump abandonó abruptamente amenazas que incluĆan nuevos aranceles a socios europeos seleccionados.
En la segunda mitad, Trump prometió eliminar todas las nuevas barreras comerciales estadounidenses y anunció el marco para un acuerdo de seguridad en el Ćrtico, que negoció con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Superficialmente, puede parecer que la crisis en Groenlandia ha disminuido, para gran alivio de Europa. Pero este episodio sin duda sacudió los cimientos de la alianza entre Estados Unidos y Europa.
Como experto en relaciones transatlĆ”nticas, creo que quizĆ”s mĆ”s que cualquier otro tema, las amenazas directas de Trump a Groenlandia han expuesto el importante dilema de seguridad de Europa. De hecho, gestionar las relaciones exteriores con Estados Unidos seguirĆ” siendo un desafĆo debido a la imprevisibilidad de Trump y su aparente ambivalencia sobre el mantenimiento de dĆ©cadas de cooperación transatlĆ”ntica en materia de seguridad, la falta de un enfoque europeo consistente y la voluntad de Washington de explotar cualquier vulnerabilidad entre sus aliados.
Si se puede decir que Davos terminó con un empate 1-1, entonces Europa deberĆa ser consciente de que muchos partidos de fĆŗtbol terminan en partidos de vuelta.
Gestionar la imprevisibilidad de Trump
A pesar de la alta tensión reinante en Davos, el panorama no fue del todo negativo para Europa. Ante la presión de Trump, Europa ha mantenido una postura unificada en defensa de la soberanĆa y la integridad territorial. TambiĆ©n ha demostrado valentĆa al amenazar con varias contramedidas económicas, como suspender el acuerdo comercial pendiente entre Estados Unidos y la Unión Europea y prometer contraaranceles. Y demostró que Europa ha aprendido lecciones de conflictos pasados con Trump. De hecho, los lĆderes de la UE se enfrentaron pĆŗblicamente durante las negociaciones del verano de 2025 sobre el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE, lo que condujo a un acuerdo poco favorable.
Sin embargo, Europa tampoco deberĆa consolarse demasiado con esta disputa sobre Groenlandia. Europa no puede estar completamente segura de que su determinación haya sido decisiva para persuadir a Trump de que dimitiera. Sus motivaciones siguen sin estar claras, y otros factores, como la caĆda de los mercados de bonos, podrĆan haber tenido una influencia mĆ”s mitigante sobre el presidente estadounidense. Es mĆ”s, el marco del acuerdo que Trump discutió con Rutte de la OTAN carece de detalles, lo que deja abierta la posibilidad de que Trump pueda reiniciar pronto la lucha.
Al final, incluso si Trump renunciara a sus ambiciones de Groenlandia, posiblemente debido a la falta de buenas opciones para adquirirla, Europa difĆcilmente podrĆa dormirse en los laureles. La imprevisibilidad de Trump sigue siendo un desafĆo importante, dado que la próxima crisis podrĆa estar a solo una publicación en las redes sociales de distancia.
Falta de un enfoque unificado
La determinación de Europa de defender la soberanĆa y la integridad territorial no puede por sĆ sola borrar las diferencias persistentes que existen sobre cómo tratar con Trump. AdemĆ”s de las diferencias de personalidad e ideologĆa, los lĆderes europeos estĆ”n divididos en amplios campos que van desde aquellos dispuestos a enfrentarse a Trump, como Emmanuel Macron de Francia, hasta aquellos, como Andrej Babis, el primer ministro checo, que son mĆ”s comprensivos. En el medio hay un gran grupo de paĆses, entre ellos Alemania e Italia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el 20 de enero de 2026. Foto AP/Markus Schreiber, archivo
Los lĆderes europeos tambiĆ©n deben lidiar con el hecho de que los vĆnculos históricos con Estados Unidos no son uniformes en todos sus paĆses.
AdemĆ”s, el resultado de la disputa de Davos no resolvió de manera inequĆvoca cuĆ”l serĆa el mejor camino a seguir. Como las razones detrĆ”s del cambio de opinión de Trump aĆŗn son, en el mejor de los casos, turbias, es probable que los diversos bandos europeos crean que sus caminos preferidos han sido justificados.
Aquellos que, como Rutte, todavĆa creen que es posible gestionar a Trump, se sentirĆan tranquilos ante su eventual retirada; Los defensores mĆ”s confrontativos, como Francia, tambiĆ©n verĆan la confirmación de la necesidad de que Europa se prepare para lo peor, en parte como una forma de utilizar la influencia para obligar a Trump a dar marcha atrĆ”s.
Davos fue, en algunos aspectos, la prueba de Rorschach de Europa. Y esto es muy importante porque a Europa no le faltan medios ni herramientas para hacer frente a Trump en cualquier crisis futura. PodrĆa invocar aranceles de represalia cuando fuera necesario, deshacerse de activos estadounidenses –especialmente sus grandes tenencias de bonos estadounidenses– o incluso invocar una herramienta anticoerción, la llamada bazuca comercial. Esto Ćŗltimo serĆa una medida importante que limitarĆa el acceso de Estados Unidos al mercado de la UE. TambiĆ©n podrĆa afectar especialmente a Silicon Valley, ya que el instrumento anticoerción podrĆa hacer retroceder a las empresas de redes sociales o impedirles invertir en Europa. Sin embargo, ninguna de estas medidas serĆa eficaz –o, de hecho, en algunos casos incluso posible– sin una mayor unidad y voluntad polĆtica.
¿Una adicción peligrosa?
Al menos, la disputa sobre Groenlandia es un crudo recordatorio de que la administración Trump no dudarĆa en tratar de coaccionar a Europa recordĆ”ndole sus diversas dependencias de Estados Unidos, especialmente en la forma de lo que Washington ha descrito a menudo como trabajo militar independiente. Sin embargo, al determinar cómo responder a este drĆ”stico desafĆo, Europa se encuentra atrapada entre la espada y la pared.
Por un lado, las repetidas palabras y acciones hostiles de la administración Trump podrĆan obligar a Europa a adoptar un enfoque mĆ”s confrontacional. En Ćŗltima instancia, es probable que la ventaja de Estados Unidos hacia Groenlandia debilite, si no elimine, los argumentos para una mayor acomodación de Trump.

La bandera de Groenlandia yace en el suelo en Nuuk, Groenlandia, justo despuƩs de que Donald Trump abandonara sus amenazas mƔs agresivas de apoderarse del territorio. Sean Gallup/Getty Images
Esto tambiĆ©n estĆ” relacionado con el rechazo mĆ”s amplio a Trump por parte del pĆŗblico europeo. Una abrumadora mayorĆa lo ve como una fuerza negativa para la paz y la seguridad, mientras que sólo el 16% del pĆŗblico considera ahora a Estados Unidos un aliado. Este descontento se ha extendido incluso a Groenlandia entre los partidos populistas de extrema derecha de Europa, que suelen simpatizar mĆ”s con el MAGA.
Pero, por otro lado, los lĆderes europeos deben moderar esta presión interna para adoptar una postura mĆ”s asertiva con la realidad de su dependencia mĆŗltiple de Estados Unidos. Estas vulnerabilidades, a su vez, podrĆan ser utilizadas como arma por Trump. AsĆ que la decisión de Europa de alejarse del gas ruso despuĆ©s de 2022 incluyó un cambio para comprar mĆ”s gas natural licuado estadounidense. FĆ”cilmente podrĆa convertirse en un punto de presión.
Ninguna de estas dependencias puede resolverse o aliviarse en el corto plazo, ni todos los lĆderes llegan a la misma conclusión sobre quĆ© camino tomar. Mientras Rutte parece resignado o si no simpatiza activamente con la posición de Trump, calificando la defensa europea sin Estados Unidos como un "sueƱo", el ex primer ministro italiano Mario Monti y la ex miembro del Parlamento Europeo Sylvie Goulart no estĆ”n de acuerdo. En su opinión, la credibilidad de las garantĆas de seguridad estadounidenses es poco convincente a la luz de los repetidos ataques de Trump a Europa. En ese caso, ¿por quĆ© pagar el precio de una protección que tal vez no exista?
La amenaza de Trump a Groenlandia fue un profundo shock para la alianza transatlƔntica. Pero no estƔ nada claro si Europa puede o aprenderƔ las lecciones que le ayudarƔn a adoptar un enfoque mƔs unificado para salvaguardar su seguridad.
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