Todos los dĆas tomamos decisiones casi sin comprender, como esa ropa para vestirnos, quĆ© comer, en quĆ© dirección seguimos cuando caminamos o, cuando conducimos, giramos, detengamos o cambiemos la cinta.
Algunas de estas elecciones pueden ser rÔpidas y casi automÔticamente, pero detrÔs de ellas estÔ el cerebro procesa la información, valorando las opciones y predice lo que sucederÔ.
¿Y cómo es este órgano complejo y enigmĆ”tico la transformación de las seƱales ambientales, las expectativas y los propios deseos en movimientos tan precisos? AquĆ hay una de las grandes preguntas que trató de resolver la neurociencia durante dĆ©cadas, aunque solo logró respuestas parciales.
Ahora, gracias a los esfuerzos internacionales sin precedentes, el Laboratorio Internacional de Moses (IBL), Laboratorios de la Red 12 en Europa y los Estados Unidos, logró una respuesta global al registrar la actividad neuronal prÔcticamente todo el cerebro de los ratones de toma de decisiones.
Los resultados que acaban de publicar en dos artĆculos complementarios en la naturaleza ofrecen un mapa cerebral con una resolución celular individual y muestran que las expectativas previas del moho de nuestras elecciones.
Mapa completo de la actividad cerebral
El primer trabajo describe el mayor estudio de la actividad neuronal jamƔs derivada en animales, con mƔs de 621,000 neuronas registradas en 279 Ɣreas cerebrales de 139 ratones. DespuƩs del filtrado de calidad, se analizaron 75,000 celdas con seƱales estables.
En este estudio, los ratones realizaron la siguiente tarea de decisión: la luz con luz apareció en la pantalla y tuvo que mover el volante hacia la izquierda o la derecha para enfocarla. A cambio, recibieron agua como recompensa, o dos segundos de ruido blanco si no lo obtuvieron.
Aunque puede parecer trivial, esta tarea combina percepción, memoria y acción y le permite estudiar cómo el cerebro convierte la información sensorial en el comportamiento.
El mapa ha revelado que la actividad no se limita a varias zonas: aunque la información visual apareció por primera vez en Ôreas de vista, extendidas a otras Ôreas, como Ôreas medianas como Midbrana y Rhombenzephal.
AdemƔs, se descubrieron los signos motores y los relacionados con el premio en casi todo el cerebro, lo que demuestra que la toma de decisiones no sigue un esquema jerƔrquico lineal "ver", sino que se seguirƔ desde una red de regiones distribuida y coordinada.
Los investigadores describen esto de una manera muy grƔfica: cuando llega la recompensa, el cerebro brilla "como un Ɣrbol de Navidad", que se puede ver en este hermoso video.
Es decir, debemos reconsiderar la idea de que hay centros de decisión únicos, porque todo el cerebro participa en la orquesta.
Las expectativas se extienden en todo el cerebro
Otro artĆculo se centró en cómo se ven afectadas nuestras expectativas anteriores. Usando la misma tarea experimental que en el bastidor mencionado anteriormente en la pantalla, y los ratones deben mover el volante o el derecho a enfocar, ademĆ”s, los bloques en los que aparece el estĆmulo con una probabilidad diferente, en algĆŗn, el 80% del tiempo a la izquierda y el 20% a la derecha; En otros, viceversa.
Los ratones no recibieron ninguna señal de advertencia, pero, por nada mÔs de 459 capacitación, participaron en estas pautas y las usaron para mejorar su rendimiento. Incluso cuando el stand estaba tan silenciado, era invisible, sus elecciones se apoyaban en el lado mÔs probable, impulsado por la expectativa.
Una cosa sorprendente es que estas expectativas no se limitaron a varias Ôreas relacionadas con la toma de decisiones, sino que estÔn conectadas a un amplio número de cerebro.
En particular, se descubrieron en las Ôreas sensoriales tempranas, es decir, aquellos que reciben información visual directamente, como la corteza visual primaria y el tÔlamo, en Ôreas motoras que preparan acción y en Ôreas asociativas como bolsas orbitogrÔficas y cingulada anterior.
Los hallazgos respaldan la idea de que el cerebro funciona como una mÔquina de predicción distribuida que no solo procesa lo que vemos o escuchamos, sino que también crea hipótesis sobre lo que sucederÔ y estas hipótesis afectan lo que percibimos.
AdemĆ”s, este mecanismo puede tener relevancia clĆnica en trastornos como la esquizofrenia o el autismo, porque se sospecha de la dificultad para actualizar las expectativas y las creencias sobre el medio ambiente en el origen de algunos de sus sĆntomas. Comprender cómo el cerebro sano integra las expectativas podrĆa ayudarnos a comprender mejor estas enfermedades.
Nuevo modelo de cooperación
Estos hallazgos no serĆan posibles sin una nueva forma de trabajar en la ciencia. El Laboratorio Internacional Mozga estĆ” inspirado en proyectos como el CERN o el proyecto de un genoma humano, en el que la cooperación global ha permitido el progreso en exageraciones para un laboratorio.
Durante aƱos de 12 equipos, el consorcio utilizó protocolos idĆ©nticos, herramientas comunes y dio todos los datos disponibles para la comunidad. El resultado no es solo una detección cientĆfica, sino tambiĆ©n un recurso abierto con cientos de miles de registros neuronales disponibles pĆŗblicos.
Este modelo de ciencia abierta y colaborativa significa cambios culturales que permiten experimentos fragmentados a proyectos internacionales que pueden dar una visión cerebral integrada. Y eso es, sin duda, logro.
MelodĆa de neuronas
En resumen, dos estudios estÔn de acuerdo en que la toma de decisiones no se concentra en un punto o varias Ôreas del cerebro, sino para dar como resultado la coordinación de varias regiones en las que nuestras expectativas anteriores también se han codificado nuestras expectativas anteriores.
Esta visión cerebral como una mÔquina de predicción distribuida se une por un ejemplo multicéntico de IBL, que predice una neurociencia cada vez mÔs global, abierta y colaborativa.
Comprender cómo decidimos buscar el centro de comando en el cerebro, pero aprender a interpretar la melodĆa de las neuronas, juntas, nos permite percibirnos, proporcionamos y actuamos en la gran sinfonĆa del mundo.
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