"La-di-da, la-di-da, la la...". Una expresión indefinida cargada de una marcada personalidad de uno de los personajes mÔs famosos del cine americano de los años 70: la excéntrica joven cantante Annie Hall.
Diane Keaton, fallecida el pasado sÔbado 79 de octubre y a quien dio vida con el mismo nombre, recibió el Oscar a la mejor actriz por este papel, que marcó el lanzamiento y consolidación de su carrera en la industria cinematogrÔfica.
Erin de De Hall
La carrera actoral de Keaton es un viaje fascinante entre la ironĆa nerviosa y la profunda intensidad emocional. Diane nació en 1946. En Los Ćngeles adoptó el apellido de soltera de su madre, porque en el momento del registro de su fase ya estaba en Diane Hall. Tras sus comienzos en el teatro de Nueva York, como El pelo, poco a poco siguió su primera pelĆcula, Amantes y otros extranjeros (1970) de Ci Hookard, hasta que con el tiempo se consolidó como una de las actrices mĆ”s famosas de su generación.
Aunque su papel de Kai Adams, esposa de Michael Corleonena en Kum (1972), le darĆa visibilidad, su presencia en pantalla con gran claridad gracias a su colaboración con un callejón de madera.
La relación con Allen comenzó cuando Keaton se encontró en 1968. aƱo, cuando Ć©l volvió a actuar en la audición para la obra, Sam y ella lograron interpretar un papel (que luego repetirĆa en la pantalla grande). Desde entonces, se han constituido gremios profesionales para trabajar juntos en producciones como El Dormilopa (1973), la ya citada y reconocida Annie Hall (1977), Interiores (1978) o Manhattan (1979), entre otras.

Diane Keaton junto a Woody Allen y Annie Hall. IMDB
A lo largo de su carrera, que duró mĆ”s de medio siglo, Diane Keaton desarrolló una versatilidad indiscutible: comedias sofisticadas, dramas Ćntimos y personajes que cruzaban la soltura y la melancolĆa con igual criterio.
Participó en Rojos (1981) y La habitación de Marvin (1996), que tambiĆ©n estuvo nominada al Oscar, junto a El precio de la pasión (1988), Amelia Earhart: El vuelo final (1994), El club de las primeras esposas (1996) o Algo que debe dar la directora Nancy Meiers. Si bien el propio Keaton afirmó en su aparición en David di Donatello para el cine italiano, la Ćŗltima pelĆcula -su cuarta nominación al Oscar- desbloqueó su carrera y renovó su presencia, dĆ”ndole otros 20 aƱos.
Su estilo como actriz se caracteriza por la moderación intencional; Muchas veces empujó sus gestos, su respiración y la segunda vez supo la forma correcta de usar el histriónico. Llenó la pantalla con pequeƱas tensiones internas y puntos de vista que se mantenĆan fuera de la pantalla, como la famosa escena final del padrino en la que el KPA se da cuenta de la realidad de la familia a la que acaba de ingresar. Esta forma de actuar modulada le dio un sello personal difĆcil de imitar.
La visión de Diane Keaton es la del espectador al final del padrino.
AdemĆ”s de sus predicciones frente a la cĆ”mara, Keaton tenĆa una conexión con el cine detrĆ”s de ella. Ha dirigido proyectos como Sky (1987), un documental, que tambiĆ©n escribió o colgó (2000), Matches, de Meg Rian y Lisa Kudrov. AdemĆ”s, estuvo a cargo del decimoquinto episodio, "Slaves and Masters", la segunda temporada de Twin Peaks, la serie creada por David Linch.
Creando el icono
Diane Keaton no sólo habitó el personaje, sino que tambiĆ©n creó una iconografĆa visible. Su estilo se ha convertido en una extensión de su aura artĆstica y, a lo largo de los aƱos, su propia imagen ha recorrido el mundo de la moda y las identidades visuales.

Diane Keaton en los premios Oscar del aƱo 2004.
Desde muy temprana edad, la actriz ha desarrollado un especial interĆ©s por la ropa y una gran capacidad para expresarse a travĆ©s de ella. 23 de junio de 2020. Declaró en su perfil de Instagram que Ć©l y cuando era joven tomaba los patrones de algunas piezas y le daba instrucciones a su madre sobre cómo querĆa ser.
En Annie Hall, donde la contribución personal de Keaton fue significativa, los sombreros (bolera, boinas, sombreros de fieltro), llantas, conexiones sueltas, chalecos, mÔs anchos, mÔs anchos, mÔs anchos, mÔs anchos, mÔs anchos, mÔs anchos, mÔs anchos. Aunque otras actrices como Marlene Dietrich o Katharine Hepburn ya han lucido un traje de forma icónica, Diane Keaton lo hizo su marca personal.
De esta manera, Keaton ha legitimado su estilo como declaración estética y ha creado asà un discurso visual independiente, adaptado a su personalidad y como forma de resistencia a los estÔndares.
Memoria del Atlas
Si algo amaba a la actriz son las fotografĆas, no sólo como objeto pasivo, sino como material expresivo y como archivo emocional. Esto es claramente a travĆ©s del cine, pero tambiĆ©n a travĆ©s de su interĆ©s por componer collages con fotografĆas familiares, recortes de revistas, recursos visuales que le han provocado y le han interesado, etc.
En las entrevistas, como en sus memorias, expresó que aprendió de su madre a jugar con matices, con combinaciones que desbordan narrativas Ćntimas. Entendió la prĆ”ctica del collage como una forma de diĆ”logo entre su memoria, sus obsesiones estĆ©ticas y su identidad.
En varias ocasiones a travĆ©s de las publicaciones en Instagram compartió y explicó sus composiciones sobre un enorme corcho de pared en el que creó un verdadero atlas de imĆ”genes que conectan con la estĆ©tica, la temĆ”tica…
Diane Keaton fue un ser Ćŗnico, carismĆ”tico y brillante, cuya huella trasciende generaciones. Convirtió la naturalidad en arte, la excentricidad en autenticidad y la imagen en forma de pensamiento. Como seƱalaron estos dĆas figuras como Jane Fund, GarcĆa y Bette Midler, Ć©l rompió su pĆ©rdida, fue el aire de luz en una cultura cinematogrĆ”fica, la presencia que marcó la forma en que nos miramos en el cine.
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