"Lo que siento va más allá de mí mismo. Es por aquellos que vinieron antes que yo y caminaron innumerables yardas para que yo pudiera entrar y anotar un touchdown..."
Con estas palabras, Bad Bunny confirmó en septiembre de 2025 que será el artista encargado del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. La referencia a "los que vinieron antes" no indica una carrera individual, sino una historia compartida. A trayectorias acumuladas, a presencias previas que hicieron posible ese momento.
Y, sobre todo, a una lengua como el español, que ocupa desde hace décadas un lugar paradójico en Estados Unidos.
Estados Unidos es el quinto país con mayor número de hispanohablantes en el mundo. Sin embargo, es el único de esos cinco donde esta lengua es minoritaria en relación al predominio del inglés. Es decir, si bien el español era omnipresente en amplios contextos estadounidenses, como el trabajo, la música o la vida cotidiana de muchas personas (más de 43 millones, según el censo de 2023), también era un lenguaje cuidadosamente despolitizado en espacios de representación nacional.
En Estados Unidos, una de cada cinco personas es de ascendencia hispana, pero, por ejemplo, sólo 6 de cada 100 senadores comparten esa ascendencia. El español se escucha, pero se contiene.
lenguaje oculto
Bud Bunny, puertorriqueño y por tanto estadounidense, ya ha anunciado que su concierto será íntegramente en español. Que la Superbowl de este año suene en ese idioma no es un hecho cultural. Este evento es uno de los rituales nacionales más relevantes en Estados Unidos, un escenario en el que se presenta y normaliza una determinada idea de país. En este contexto, la aparición de un idioma distinto del inglés no puede interpretarse como un gesto neutral.
¿Cuál es entonces el significado de esto?
La respuesta no es sencilla, pero el hecho es poderoso y simbólico. Alrededor del 78% de los estadounidenses mayores de 5 años hablan solo inglés en casa, según un análisis del Centro de datos de Investigación de la Comunidad Estadounidense (ACS) de la Oficina del Censo en 2023. El porcentaje restante se divide entre aquellos que hablan bien inglés pero no lo practican en casa (14%) y aquellos que no hablan bien inglés.
Además, el español en Estados Unidos es una lengua denominada "patrimonial", hablada principalmente en los hogares y subordinada a la lengua dominante. Así, en los hogares hispanohablantes, a medida que nacen más generaciones, la lengua heredada se va diluyendo en favor del inglés.
En este contexto, también hay que tener en cuenta que a partir de marzo de 2025, por orden ejecutiva de Trump, el inglés ha sido declarado idioma oficial de Estados Unidos, algo que no se ha establecido en casi 250 años de existencia del país.
Esta "oficialización" ha ido acompañada de recortes deliberados en los servicios públicos, eliminando progresivamente la mayor parte de la información en lengua no inglesa y buscando reinvertir ese dinero en programas para aprender a hablarlo. Los efectos ya son visibles, como el cierre de la versión en español del sitio web de la Casa Blanca o del portal LEP.gov.

¿Te gustaría recibir más artículos como este? Suscríbete a Suplemento Cultural y recibe noticias culturales y una selección de los mejores artículos sobre historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por la editora de cultura Claudia Lorenzo.
El español frente al mundo.
Si bien los canales oficiales estatales limitan el uso del español, los deportes y la música ahora le dan una visibilidad que va más allá de las fronteras estadounidenses.
Las actuaciones de medio tiempo del Super Bowl se han convertido en un evento cultural con una gran proyección internacional. Así lo eran para superestrellas como Michael Jackson, Madonna, Lady Gaga, Katy Perry y Usher. Este formato se ha consolidado como un espacio de celebración de identidades diversas, caracterizado por una producción de altos estándares técnicos y colaboraciones estratégicas entre artistas musicales ajenos al pop.
En la edición de 2025, Kendrick Lamar alcanzó un récord de 131,2 millones de espectadores, superando incluso la audiencia del propio evento deportivo.
No será un logro en solitario ni una experiencia inédita para Bud Bunny, pues ya participó como artista invitado en 2020 durante la actuación de Jennifer López y Shakira en Miami. Más concretamente, fue la actuación más vista de la historia antes de Kendrick Lamar, y según datos de YouTube, el vídeo oficial de ese espectáculo es el espectáculo de medio tiempo más visto en la plataforma.
¿Qué impacto puede tener Bad Bunny?
Bad Bunny ha conseguido un liderazgo en la industria musical mundial que no puede considerarse temporal.
Acaba de ganar el Grammy al Mejor Álbum del Año por su debut TIRAR MaS FOTOS, y ha sido cuatro veces Top Global Artist en Spotify, con más de 27 millones de oyentes habituales. Los números le convirtieron en el artista que más veces recibió este premio, por delante de artistas como Drake o Taylor Swift.
Todo su catálogo ya ha superado las 19.800 millones de visualizaciones globales, lo que representa una media de más de 60 millones de streams diarios. Traducido a una escala de tiempo, escuchar consecutivamente todas las reproducciones realizadas por el puertorriqueño en 12 meses requeriría más de 124.000 años, magnitud que ilustra la distancia entre este tipo de fenómenos y los ciclos convencionales de éxito musical.

El mundo ama a Bad Bunny y Spotify. McSleepy/Shutterstock
La National Football League (NFL) no ignora estos números y, pese al rechazo que provoca el cantante en el Gobierno estadounidense, intenta atraer al público latino gracias a la participación en la Super Bowl de este año. Pero la pregunta no es qué puede hacer Bad Bunny por el NLF, sino qué puede hacer una exposición de artistas en este evento global por el idioma español.
Según datos de la plataforma de aprendizaje de idiomas online Prepli, en las 24 horas posteriores al anuncio de que sería el anfitrión del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, las búsquedas de "clases de español" desde Estados Unidos aumentaron un 178%. Las búsquedas de "canciones en inglés de Perry Bad Bunny" también aumentaron un 366%.
Estas cifras funcionan como indicador de un fenómeno que está reconfigurando la cultura latina y la lengua española y que no quiere satisfacer deseos políticos o institucionales. También en este caso la Super Bowl se ofrece como intermediaria, actuando como un espejo.
0 Comentarios