El deporte de élite a menudo parece una prueba de velocidad, fuerza y habilidad técnica. Sin embargo, algunos de los momentos más importantes en la competición de alto nivel suceden demasiado rápido como para explicarlos únicamente por la capacidad física.
Considere el gol en tiempo extra de la superestrella del hockey canadiense Connor McDavid en el partido de las 4 Naciones contra Estados Unidos en febrero pasado. El disco estuvo en su palo por una fracción de segundo, los defensores del otro equipo se acercaban y, sin embargo, de alguna manera encontró esa abertura que nadie más vio.
A medida que los jugadores de hockey profesionales regresan al hielo en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, los canadienses pueden esperar más momentos como este. Cada vez más investigaciones sugieren que estos momentos se entienden mejor no sólo como hazañas físicas, sino también cognitivas.
Un creciente conjunto de investigaciones sugiere que un grupo de habilidades conocidas como habilidades perceptuales-cognitivas es la diferencia clave. Esta es la capacidad mental de convertir una confusión de imágenes, sonidos y movimientos en decisiones en una fracción de segundo.
Estas habilidades permiten a los atletas de élite escanear una escena caótica, seleccionar las señales correctas y actuar antes de que nadie vea la oportunidad. En resumen, no sólo se mueven más rápido, sino que también ven de forma más inteligente.
Connor McDavid gana las 4 Naciones para Canadá en tiempo extra (Sportsnet) Cómo los atletas manejan el caos visual
Una forma en que los investigadores estudian estas habilidades es a través de una tarea conocida como seguimiento de múltiples objetos, que implica seguir unos pocos puntos en movimiento en una pantalla mientras se ignora el resto. El seguimiento de múltiples objetos es el método principal que utilizo en mi propia investigación sobre la atención visual y la coordinación visomotora.
El seguimiento de múltiples objetos pone a prueba la atención, la memoria de trabajo y la capacidad de suprimir la distracción. Estos son los mismos procesos cognitivos en los que confían los atletas para leer jugadas y predecir el movimiento en tiempo real.
No es sorprendente que los atletas de élite superen de manera confiable a los no atletas en esta tarea. Después de todo, leer jugadas, rastrear jugadores y predecir movimientos dependen de la gestión del caos visual.
Sin embargo, hay una advertencia importante. Ser bueno en el seguimiento de múltiples objetos no permitirá que alguien anticipe de repente una jugada como McDavid o atraviese a una defensora como Marie-Philippe Poulin, la capitana del equipo canadiense de hockey femenino. El dominio de una habilidad específica no siempre se traduce en un desempeño en el mundo real. Los investigadores suelen describir esta limitación como la "maldición de la especificidad".
Esta limitación plantea una pregunta más profunda sobre de dónde proviene realmente la ventaja mental de los atletas. ¿Las personas con capacidades perceptivas-cognitivas excepcionales se sienten atraídas por los deportes de alta velocidad, o los años de experiencia los agudizan con el tiempo?
La evidencia sugiere que la respuesta probablemente sea ambas.
¿Nació con ello o se formó con el tiempo?
Los atletas de élite, los evaluadores e incluso los jugadores de videojuegos de acción (todos grupos que monitorean rutinariamente escenas dinámicas y que cambian rápidamente) superan consistentemente a los novatos en tareas perceptivo-cognitivas.
Al mismo tiempo, también tienden a aprender estas tareas más rápidamente, lo que indica el papel potencial de la experiencia en la mejora de estas habilidades.

Marie-Philippe Poulin, de Montreal Victoria, marca un gol contra el portero de las New York Sirens, Kyle Osborne, durante un partido de hockey del PVHL en noviembre de 2025. LA PRENSA CANADIENSE/Christopher Katarov
Lo que parece distinguir a los actores de élite no es necesariamente que captan más información, sino que extraen la información más relevante lo más rápido posible. Esta eficiencia puede aligerar su carga mental, permitiéndoles tomar decisiones más inteligentes y rápidas bajo presión.
Mi investigación en la Universidad McMaster busca resolver este enigma mediante la comprensión de las habilidades perceptivo-cognitivas que son diferenciadores clave en los deportes y la mejor manera de mejorarlas.
Esta incertidumbre sobre cuál es la mejor manera de mejorar las habilidades perceptuales-cognitivas es también la razón por la que debemos tener cuidado con los llamados programas de "entrenamiento cerebral" que prometen aumentar la concentración, la conciencia o el tiempo de reacción.
El marketing suele ser persuasivo, pero la evidencia de beneficios generalizados en el mundo real es mucho menos clara. El valor del entrenamiento perceptivo-cognitivo no ha sido refutado, pero no se ha probado con suficiente rigor en entornos deportivos reales como para proporcionar evidencia concluyente. Sin embargo, hasta la fecha, las tareas que involucran un elemento perceptivo, como el seguimiento de múltiples objetos, han resultado ser las más prometedoras.
Entrenamiento de habilidades perceptivo-cognitivas
Los investigadores y profesionales todavía carecen de respuestas claras sobre las mejores formas de entrenar habilidades perceptivo-cognitivas o cómo garantizar que los avances en un contexto se transfieran a otro. Esto no significa que el entrenamiento cognitivo sea inútil, pero sí significa que debemos ser precisos y basarnos en evidencia sobre cómo lo abordamos.
Sin embargo, las investigaciones apuntan a varios factores que aumentan la probabilidad de transmisión en el mundo real.
El entrenamiento es más eficaz cuando combina altas exigencias cognitivas y motoras, que requieren decisiones rápidas bajo presión física, en lugar de ejercicios mentales aislados. La exposición a diferentes estímulos también es importante, ya que da como resultado un cerebro que puede adaptarse en lugar de simplemente repetir. Por último, es más probable que los entornos de entrenamiento que se parecen mucho al juego en sí produzcan habilidades que duren más allá del entrenamiento.
El desafío ahora es trasladar estos conocimientos del laboratorio a entornos de formación práctica. Antes de invertir mucho en nuevas herramientas de entrenamiento perceptivo-cognitivo, los entrenadores y atletas deben comprender qué es realmente eficaz y qué es simplemente un placebo de alta tecnología.
Por ahora, esto significa que el entrenamiento perceptivo-cognitivo se trata como un complemento del entrenamiento deportivo específico, no como un reemplazo. También se obtendrán conocimientos gracias a una colaboración más estrecha entre investigadores, atletas y entrenadores.
Sin embargo, hay apoyo para la inclusión de tareas perceptivo-cognitivas como evaluaciones de "sensación del juego" para informar las decisiones de exploración.
El verdadero secreto para ver el juego de manera diferente no son sólo músculos más grandes o reflejos más rápidos. Es una mente más aguda y comprender cómo funciona podría cambiar la forma en que pensamos sobre el rendimiento, tanto dentro como fuera del hielo.
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