China no es sólo un paĆs, una historia o una cultura, sino tambiĆ©n su gente.
El uso de la palabra "China" para referirse al gigante asiÔtico se registró por primera vez en 1516 en el Livro de Duarte Barbosa, donde el portugués relataba sus viajes por los mares del sudeste asiÔtico.
Sin embargo, los propios habitantes del paĆs la llaman "Zhong Guo", la "nación del centro". El origen de este nombre se remonta al origen de su civilización, que vuelve a estar relacionada con la cultura mayoritaria de la China actual.
tierra divina
La primera obra mitológica china, el ClĆ”sico de MontaƱas y Mares, cuenta cómo los dioses establecieron las "nueve regiones" en la Tierra. Este territorio recibió el nombre de "Shenzhou", un lugar divino que ocupaba una posición central en el planeta. Por eso China acabarĆa por denominarse Reino del Centro. Shenzhou estaba situada en las cuencas media y baja de los rĆos Amarillo y YangtsĆ©, en el centro-este de la actual China. AllĆ surgió hace mĆ”s de 4.000 aƱos la llamada civilización Huakia, antecesora de la actual etnia Han.

Ilustración de la edición del siglo XVI de ClÔsicos de montañas y mares de Jiang Jinghao. Wikimedia Commons
Todo estaba a cargo de las deidades segĆŗn esos mitos. TambiĆ©n se consideran de origen divino la primera obra mĆ©dica de China, el ClĆ”sico de Medicina Interna del Emperador Amarillo, o su primer registro de tĆ©cnicas agrĆcolas, el Xia Xiao Zheng, asĆ como la creación de sinogramas, caracteres chinos famosos, entre otros.
El primer uso del sinograma se ve en el texto clĆ”sico fundamental I Ching, que se traducirĆa como "el libro de las mutaciones". Sirve como orĆ”culo para quienes lo leen, pero tambiĆ©n como tratado de sabidurĆa filosófica. De este libro surgen conceptos fundamentales en la cultura oriental como el tai chi, el yin y el yang, los ocho trigramas y su combinación, los 64 hexagramas.
Sin embargo, su influencia no termina ahĆ. Esta obra sentó las bases de una de las ideas centrales de la cultura china: el cielo, la tierra y los seres humanos son uno. Es decir, la divinidad y la humanidad estĆ”n estrechamente relacionadas.
Los hijos del cielo gobiernan
Del mismo modo, aunque muchas dinastĆas se sucedieron a lo largo de los siglos, todas fueron legitimadas por mandato de los dioses, razón por la cual los sucesivos emperadores siempre se refirieron a sĆ mismos como "hijos del cielo".
La gente de Shenzhou recibió dos nombres: Hua y Han. En el primer caso, Hua significa "flor", por lo que existĆa una conexión con la tierra a travĆ©s de la referencia al "reino del centro", el lugar donde las flores florecen en todo su esplendor. Por su parte, Han se refiere a la VĆa LĆ”ctea, asociada al cielo, tal y como aparece en los ClĆ”sicos de la PoesĆa de hace mĆ”s de 3.000 aƱos. Nombres como el rĆo Han (Hanshui), la dinastĆa Han (Hanchao), el pueblo Han (Hanren), el idioma chino (Haniu) y los caracteres chinos (Hanzi) tambiĆ©n derivan de la palabra.

Edición ilustrada de los ClĆ”sicos de poesĆa caligrĆ”fica del siglo XVIII del emperador Qianlong. Museo del Palacio Nacional/Wikimedia Commons
Históricamente, al menos antes del siglo XIII, el concepto moderno de "grupos Ć©tnicos" no existĆa y en Shengzhou sólo se hacĆa una distinción entre han y extranjeros, que incluĆa a todos aquellos que habitaban el territorio pero que no formaban parte de la cultura Han.
AdemĆ”s, hay que tener en cuenta que China estuvo gobernada por naciones extranjeras en dos ocasiones. Durante la primera, en el siglo XIII, la dinastĆa Yuan, fundada por los mongoles, conquistó el TĆbet y lo incorporó al territorio chino. DespuĆ©s de un siglo de dominio mongol, los Han recuperaron el poder y establecieron la dinastĆa Ming. MĆ”s tarde, en el siglo XVII, la dinastĆa Qing, fundada por los manchĆŗes, volvió a integrar Mongolia al imperio. DespuĆ©s de su caĆda, Manchuria finalmente pasó a formar parte de China.
Diversidad de culturas
La llamada "cuestión Ć©tnica" surgió tras la fundación de la RepĆŗblica Popular China en 1949. El paĆs reconoce oficialmente 56 grupos Ć©tnicos. AdemĆ”s de los han, se consideraron otros 55 grupos Ć©tnicos minoritarios, como los zhuang, hui, tibetanos, manchĆŗes, mongoles, uigures, gaoshan o luoba. Todos ellos se concentran principalmente en el suroeste, noroeste y noreste del paĆs, y muchos tienen regiones o distritos autónomos.
SegĆŗn datos de 2021, la población Han es de 1.280 millones de personas, lo que representa el 91,11% de la población total de China. Las minorĆas Ć©tnicas suman alrededor de 125 millones de personas, o el 8,89%, siendo los zhuang el grupo mĆ”s grande con mĆ”s de 18 millones.

Pintura al óleo del rey Gezar montada sobre alambre. Colección Bienvenida/Wikimedia Commons, CC BI
Estas minorĆas se diferencian de los Han en sus orĆgenes, religión, idiomas, tradiciones y forma de vida. A lo largo de los siglos, han desarrollado culturas fascinantes. Entre los ejemplos mĆ”s notables se encuentran las tres grandes epopeyas heroicas: El rey tibetano Gesar, el escrito mĆ”s largo del mundo; Yangar mongol; y la canción del pueblo kirguĆs Manas.
Asimismo, el arte del sufrimiento uigur de Xinjiang, una mezcla de canciones, danzas, música popular y clÔsica, ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. AdemÔs, las técnicas textiles del pueblo Li, las danzas Bai y Dai, las cocinas de los grupos uigur, tujia y chino-coreano, la vestimenta Miao y la arquitectura Dong, entre otros, constituyen los tesoros culturales de la humanidad.
Durante milenios, estos pueblos se influyeron mutuamente y coexistieron en la tierra divina de Shenzhou, lo que dio lugar a la notable diversidad cultural que vemos hoy en China. Cada una de las lenguas, tradiciones y expresiones artĆsticas de sus 56 etnias aporta algo de su propio color distintivo. Estos tesoros culturales de la tierra de Shengzhou son como un jardĆn en constante floración, cuya riqueza debe atribuirse a todos sus pueblos.

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