¿SabĆas que solo usamos una media de siete veces la ropa que usamos antes de tirarla? La industria textil es uno de los sectores con mayor impacto sobre el medio ambiente: genera alrededor del 10% de las emisiones globales de CO₂, mĆ”s que todos los vuelos transatlĆ”nticos juntos, y consume enormes cantidades de agua. Para confeccionar una camiseta de algodón se necesitan unos 2.700 litros, lo que equivale al agua que bebe una persona en dos aƱos y medio.
En los últimos años, estos problemas se han visto exacerbados por el fenómeno de la moda rÔpida, un modelo basado en la producción de grandes cantidades de ropa barata a gran velocidad, siguiendo tendencias casi inmediatas. Compramos mÔs ropa, mÔs barata y con mÔs frecuencia, pero a costa de un impacto cada vez mayor en el medio ambiente.
Reciclar mĆ”s textiles serĆa parte de la solución, pero no es fĆ”cil. En EspaƱa, cada persona genera alrededor de 20 kg de residuos textiles al aƱo, y sólo se recicla el 1%. El resto acaba en los vertederos, formando autĆ©nticas montaƱas de ropa.
¿Cómo se recicla la ropa que tiramos?
La opción mÔs común es el reciclaje mecÔnico, que tritura y descompone las prendas para producir nuevas fibras. Sin embargo, este proceso los acorta y debilita, reduciendo su calidad y limitando su uso para la confección de prendas nuevas. AdemÔs, no es muy eficaz con tejidos mixtos, muy habituales en la actualidad.
El reciclaje quĆmico permite descomponer los tejidos hasta sus molĆ©culas bĆ”sicas para reconstruir las fibras originales; Es como desarmar pieza por pieza un rompecabezas y volver a armarlo. De esta forma se recuperan materiales similares a los iniciales. Este mĆ©todo estĆ” mĆ”s desarrollado para fibras sintĆ©ticas como el poliĆ©ster, utilizando disolventes, temperatura y presión para romper sus cadenas y obtener los componentes de partida, que luego son purificados y transformados en nuevas fibras. Aunque prometedor, su impacto ambiental y sus limitaciones con tejidos mezclados o fibras naturales impiden que sea una solución universal.
En este contexto, la pirólisis aparece como una alternativa con gran potencial, ya que permite tratar prendas confeccionadas con tejidos complejos sin necesidad de separar previamente las fibras.
Y la lira tambiƩn: el coste medioambiental de la moda rƔpida
Cómo convertir telas en combustible
El proceso consiste en calentar residuos textiles a altas temperaturas en ausencia de oxĆgeno. En lugar de quemarse, el material se descompone en tres fracciones: gaseosa, sólida y lĆquida.
El gas se puede utilizar como combustible para proporcionar el calor necesario para el proceso en sĆ. Los sólidos carbonosos tienen mĆŗltiples aplicaciones: como combustible sólido, acondicionador de suelos o material filtrante para eliminar contaminantes en corrientes lĆquidas o gaseosas. Y el lĆquido, conocido como aceite pirolĆtico, es una mezcla compleja de compuestos orgĆ”nicos cuya composición depende del tejido original y que puede reprocesarse para obtener combustibles o productos quĆmicos.
En la Unidad de Procesos TermoquĆmicos de IMDEA Energi trabajamos desde hace aƱos en la pirólisis de diversos residuos -orgĆ”nicos, agrĆcolas, forestales, plĆ”sticos o neumĆ”ticos- con el objetivo de producir aceites transformables en combustibles lĆquidos o compuestos similares a los obtenidos del petróleo.
Sin embargo, el aceite pirolĆtico es muy complejo. Contiene numerosos compuestos y, a diferencia del petróleo crudo, tiene importantes cantidades de oxĆgeno, nitrógeno, cloro o azufre. Estos elementos dificultan su uso directo como combustible e integración en procesos industriales.
Para superar esta limitación, el proyecto HIPI-CAT estĆ” investigando una solución innovadora: la hidropirólisis catalĆtica a baja presión. Este proceso implica pirólisis en presencia de hidrógeno, lo que ayuda a eliminar elementos no deseados y mejora la calidad del aceite obtenido. Y al hacerlo a baja presión se reducen los costes operativos.
Nuevos catalizadores
El elemento clave es el catalizador, que facilita la rotura de largas cadenas poliméricas y favorece la eliminación de compuestos no deseados. En el proyecto se propone un tipo especial de zeolita. Son sólidos porosos, parecidos a esponjas, con pequeños canales a través de los cuales deben entrar las moléculas para poder reaccionar.
Las zeolitas son excelentes catalizadores, pero sus poros suelen ser tan pequeños que muchas moléculas procedentes de residuos textiles no pueden acceder a ellos debido a su gran tamaño. Pensemos en un camión o un autobús que intenta pasar por una calle muy estrecha. Nuestra propuesta consiste en la creación de "avenidas", es decir, poros de mayor tamaño que permitan el acceso a moléculas voluminosas. Una vez dentro, pueden volverse menos capaces de penetrar los poros mÔs estrechos y completar las reacciones deseadas.
Con esta iniciativa abrimos una nueva forma de reciclar los residuos textiles, reduciendo su impacto en el medio ambiente y convirtiĆ©ndolos en recursos Ćŗtiles para la industria, avanzando hacia una autĆ©ntica economĆa circular en el sector textil.
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