El 28 de abril de 2025 se produjo un apagón total en la España peninsular. Comenzó a las 12:32 p.m. y también afectó a Portugal, Andorra y el sur de Francia. El restablecimiento del servicio llevó un número variable de horas, según la zona, pero, en general, el evento tuvo un fuerte impacto económico.
En cuanto a la causa, un informe reciente de la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión (ENTSO) ha limitado en gran medida (pero no cerrado) el debate. Pero en cuanto a las consecuencias, es aún más difícil establecer un consenso: en primer lugar, porque se miden y mezclan diferentes conceptos y, en segundo lugar, porque el año pasado estuvo tan lleno de otros acontecimientos con un fuerte impacto en el sector energético que es difícil desenmarañar los vínculos causales.
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Costos
En cuanto a los costes del apagón, las primeras estimaciones, como las de CEOE o Caicabanka, rondan los 1.600 millones de euros, el 0,1% del PIB anual de España. Un año después, todavía parece una cifra razonable.
La cara más visible de este coste son las indemnizaciones, los juicios y los procedimientos disciplinarios que aún no han concluido y que ascenderán en cualquier caso a varios cientos de millones de euros. A este coste cuantificable en procesos administrativos y judiciales hay que sumar otros, como los aproximadamente 50 millones que costó restablecer el servicio y los cerca de 666 millones en incremento de obra, lo que implica la disponibilidad de plantas más convencionales (ciclo combinado, nuclear o hidráulica) para utilizarlas ante cualquier desequilibrio del sistema. Esto ha encarecido el coste de la factura eléctrica de los consumidores españoles.
Además, los costes siguen aumentando, ya que la contribución de los ciclos combinados al mix eléctrico español sigue aumentando.
Precios
El uso de múltiples plantas de ciclo combinado para reducir el riesgo de otro apagón tiene un costo. La propia Redeia lo cuantifica en un 4,7% a un precio medio de 77,07 euros/MWh, donde se obtiene el precio global anterior de 666 millones de euros. Quizás más relevante que este efecto directo sea la perspectiva de largo plazo de la evolución del precio de la electricidad, que recientemente ha estado marcada por la guerra en Ucrania y las reacciones que produjo en cada país, provocando una gran dispersión de precios de las cuatro mayores economías de la Unión Europea.

Evolución del precio de la electricidad (euro por megavatio hora, €/MWh). Fuente: Ember, autor proporcionado (no reutilizar) Interconexión
Estas diferencias también responden a diferencias en los marcos regulatorios y barreras al flujo de energía entre países. Las interconexiones, que deberían contribuir a una producción más eficiente y una distribución más sólida, han avanzado poco en el último año. ¿Razones? Estas inversiones requieren mucho más tiempo de diseño, aprobación e implementación, y si hablamos del vínculo con Francia desde el sistema ibérico, el partido que sufrió el apagón es el que ya tenía más interés en impulsar el vínculo.
En este contexto, hay que considerar positivos los avances de la conexión marítima en el Golfo de Vizcaya y los proyectos de conexión con Italia.
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Riesgos
La crisis de Oriente Medio ha afectado a los mercados energéticos mundiales de diversas maneras. Para comprender su impacto en los mercados eléctricos, debemos asumir que los combustibles fósiles son la materia prima para la producción de electricidad y, al mismo tiempo, su sustituto final.
Como insumo, los aumentos de precios del gas y el petróleo han tenido mayor impacto donde son más relevantes en la generación eléctrica y donde este aumento tiene mecanismos de contagio adicionales, como los mercados marginales, donde la fuente de energía más cara determina el precio del resto.
Un efecto secundario nada despreciable de este aumento es el incentivo que da a la instalación de fuentes renovables. En 2025, por primera vez en un siglo a nivel mundial, superarán la producción de electricidad alimentada por carbón. La producción de electricidad a partir de fuentes limpias ya no es sólo una cuestión de ecología, o incluso de economía, sino también de soberanía y seguridad nacional.
Esta crisis no sólo afecta al precio de la electricidad en función de su origen, sino que también afecta a la demanda de electricidad al ser cada vez más un sustituto de los combustibles fósiles, por ejemplo, en la movilidad. El crecimiento del mercado de vehículos eléctricos, los centros de datos y el crecimiento de la propia economía mundial aumentan la demanda global de electricidad.
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Eficiencia
Un elemento central en todo este proceso es aumentar la eficiencia del sistema de almacenamiento de energía eléctrica. Si las baterías de los coches ofrecen mayor autonomía y son más baratas y fáciles de cargar, la mejora de las baterías estacionarias (instalaciones fijas diseñadas para soportar procesos de carga y descarga profundos y repetidos) es un incentivo para pasarse a fuentes de energía renovables.
Un gran problema que enfrenta el crecimiento de las fuentes de energía renovables -especialmente la eólica y la fotovoltaica- es el suministro inmanejable, lo que implica que cuanta más energía limpia generan, menos valen, atrapándolas en un bucle que limita su participación en el sistema en su conjunto.
Las baterías estacionarias, junto con otros sistemas de almacenamiento como las centrales reversibles, permiten acumular energía cuando el sistema ofrece precios cercanos a cero y luego descargarla. Incluso dos veces al día, porque los precios diarios suelen tener dos valles: uno por exceso de oferta a plena luz del día y otro (más pequeño y aleatorio) por falta de demanda por la noche.

El precio del megavatio hora en el mercado eléctrico español entre el 15 y el 22 de abril de 2026. Fuente: OMIE, proporcionada por el autor (no reutilizar)
Un último elemento a considerar es la enorme capacidad inversora de China en el sector eléctrico. Sus empresas han acumulado un importante exceso de capacidad (en fábricas para la producción de células fotovoltaicas, baterías y automóviles), ayudando a la transición energética global sin tensiones graves de precios o suministro.
una lección
Si bien la experiencia de los apagones de hace un año tuvo un precio en la factura eléctrica de los españoles –un 5% de costes adicionales vinculados al aumento de la producción y un 0,1% del PIB directamente vinculado a los apagones–, se ha visto eclipsada por la actual crisis energética. Sin embargo, todos estos acontecimientos reiteran la necesidad de un suministro eléctrico seguro.
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