Abro los ojos con una alarma móvil. Mientras tomaba cafĆ©, leĆ las noticias sobre Digital Press y es un poco tarde al responder los primeros correos electrónicos del dĆa. Cruzo el torno del ferrocarril subterrĆ”neo gracias a la aplicación de fertilizantes de transporte móvil. Ocho paradas que separan mi casa del trabajo vuelan mientras escuchan sus canciones favoritas y respuestas a los desorden en los grupos de WhatsApp.
Vengo al hospital y enciendo la computadora para llamar a mi primera visita. En la sala de espera, Antonio, adolescente de 14 aƱos, viendo videos y sentados entre la madre, que me vemos rƔpidamente, aparece la videoconferencia y su padre, que aprovechan la oportunidad para ver las noticias.
Los padres entran en consultas quejĆ”ndose de que su hijo pasa mucho tiempo "en las pantallas". "Y yo," quiero decir, y los estoy lanzando cruciales, "¿Y tĆŗ?" Trague la saliva mientras el adolescente los mira, esperando la respuesta de sus padres. Publicamos a los lectores al mismo tiempo: ¿Y tĆŗ?
Muchas familias con quejas sobre el uso de sus niños adolescentes de la pantalla realizan consultas. Algunos tienen problemas serios y otros no tanto. Pero, sin duda, son cada vez mÔs que sufren las consecuencias del uso excesivo o inapropiado de dispositivos digitales con una conexión a Internet. Esta es la mañana en nuestras consultas.
Antonio: trastorno "en lĆnea" del juego
Hace mĆ”s de un mes, Antonio dejó de ir a clase. Fue un buen estudiante hasta que descubrió videojuegos en lĆnea. Al principio los usĆ© como una forma de entretener a mis colegas escolares, pero gradualmente se convirtió en su Ćŗnica actividad. Ćl dice que quiere ser un jugador profesional y, por lo tanto, pasa muchas horas jugando o viendo videos para obtener mĆ”s información.
Dejó de quedarse con sus amigos y es irritable y agresivo cuando sus padres intentan limitar el tiempo de juego. Una vez que rompió la puerta de su habitación. En consulta, Antonio admite que siente ansiedad cuando no estĆ” conectado. Explica que sus amigos lo habĆan dejado a un lado durante mucho tiempo y se sienten solos. Su identidad se construyó alrededor de un personaje virtual femenino (Osaki) y el mundo en lĆnea es un refugio en el que se siente aceptado y reconoce sus habilidades.
El diagnóstico indica un trastorno de la red, con trastornos de ansiedad comunes y sĆntomas deprimidos. No es la primera vez que Antonio va a los servicios de salud mental. Cuando tenĆa cinco aƱos, se diagnosticó el trastorno del espectro autista (en ese momento el sĆndrome de Asperger).
Sus padres piensan en la separación: el padre pasa un dĆa gritando a los niƱos cómo hacer cosas y la madre decidió no gritar mĆ”s y dejarlos hacerlo. Le pregunto, para la próxima visita, que tambiĆ©n viene al hermano mayor, que tiene un diagnóstico de trastornos e hiperactividad, expulsado de la escuela por fotografĆas inapropiadas de otros monitoreo en la red y pasar el dĆa de la red y escribir mensajes en lĆnea.
Incluso si presta atención a mi solicitud, el hermano de Antoni no podrĆ” acomodar un determinado diagnóstico que actualmente no es trastornos mentales, la dependencia de las redes sociales como entidad de diagnóstico (clasificación internacional de enfermedades; manual de diagnóstico y estadĆstica de trastornos mentales). Aunque la falta de diagnóstico puede ser dificultad para conectar los servicios de salud mental, la mayorĆa de las comunidades autónomas tienen recursos preventivos especĆficos para el asesoramiento en estos casos.
Antonio tiene un diagnóstico porque el uso de videojuegos se reconoce y se considera una posible entidad de diagnóstico para estudiar. Pero todavĆa hay una discusión en la comunidad cientĆfica sobre si la dependencia de los videojuegos o las redes sociales debe considerarse un trastorno mental.
Antonio y la vivienda de su hermano muestran una compleja situación familiar, escolar y social, con niƱos y adolescentes con vulnerabilidad interna que mejoró a ExstransiÄ, la punta del iceberg. El uso de la pantalla aparece por encima de la superficie, pero a continuación es relevante: problemas en el hogar, en la escuela, psicológicos independientes incómodos o antes del uso de la pantalla, etc.
Berta: La importancia del medio ambiente en el enfoque terapƩutico
Berta, adolescente de 16 aƱos, generalmente retrasada para las visitas. Cuando sus padres llegaron por primera vez, dijeron que vivĆa "atrapado" en su telĆ©fono celular, esa "vĆctima de un pergamino interminable" era. Lo primero que hizo cuando se despertó fue actualizado sus perfiles e inspeccionar las redes sociales que buscan "similares" y los comentarios de acuerdo con la aprobación de los demĆ”s. Por la noche, a veces le dieron 2 o 3 de la maƱana trabajando "el Ćŗltimo pergamino".
Todo comenzó durante el cierre. Berta, como muchos adolescentes, ubicado en redes sociales y transmisiones de plataformas, una forma de entretenimiento y permanecer conectada con sus amigos. Descubrió una forma de llamar la atención y la validación fingiendo ser feliz y vivir una vida idealizada, como sus Instagrams favoritos. Pasó mĆ”s y mĆ”s tiempo en las redes sociales, modificando sus fotos, respondiendo a los comentarios y pensando quĆ© llegar al dĆa siguiente.
Al final de la prisión y regresar al Instituto, la relación con amigos se deterioró. En casa, ella se comió constantemente solo en su habitación (algo que comenzó como algo temporal cuando tenĆa bastante 19), y apenas cruzó algunas palabras al dĆa con sus padres. Un dĆa recibió un comentario negativo de los seguidores que tuvieron mucha influencia en Ć©l y comenzó el autocomplio: vio en las redes que otros adolescentes hicieron. Los padres ya han solicitado monitoreo en el Centro de Salud Mental y Berta acordó cruzar consultas despuĆ©s de las conversaciones con ellos.
Berta logró explicar que era triste y ansioso, que era difĆcil para Ć©l dormir y sentirse malvado debido al bajo rendimiento en el Instituto. PodĆa reconocer que la "adicción" tenĆa en el telĆ©fono celular. Estuvo de acuerdo en comenzar la terapia para investigar su necesidad de confirmar a otros, para su confianza y desarrollar habilidades satisfactorias de relaciones sociales que esas redes. Aprendió a regular el uso de plataformas en lĆnea y podrĆa usar algunas de ellas nuevamente, limitando a quienes le causaron mĆ”s problemas.
La participación de los padres fue crucial en el proceso de Berta: ha permitido comprender la sintomatologĆa que aumentó el abuso y desarrolló estrategias para seguir a su hija, combinando amor y restricciones. La coordinación con el Instituto tambiĆ©n ayudó a la reintegración de Bert en su cĆrculo social y a atacar el curso nuevamente.
El enfoque terapéutico de estos casos requiere, ademÔs de la participación de profesionales de la salud mental, todos los agentes involucrados en el entorno de los adolescentes: escuela, actividades extracurriculares, amistades y principalmente, padres.
En situaciones excepcionales, en el caso de Bert, que pasó mĆ”s de 24 horas verificando publicaciones en redes sociales e Internet, perĆodos temporales de abstinencia con el ingreso al hospital y en el ingreso del hospital.
Durante estos dĆas, se desarrolló sin acceso a dispositivos, regulaciones, habilidades y estrategias de bĆŗsqueda. Esta abstinencia siempre es temporal porque la abstinencia absoluta no es, ni es un objetivo. Especialmente en el mundo entre la pantalla que vivimos hoy.
Hoy, Berta solicita visitas porque se siente mucho mejor y dice que ya sabe cómo pedir ayuda, si lo necesita.
Adrian: cuando la inquietud y los comentarios en Internet
Adrian acaba de cumplir 15 aƱos. A nivel acadĆ©mico, siempre ha sido genial, especialmente en matemĆ”ticas y tecnologĆa. Incluso puedes tener "excelentes caracterĆsticas". Sin embargo, a nivel social, siempre se ha sentido incomprendido por sus amigos, a menudo entendido como "extraƱo".
Al comienzo de la ESO (educación secundaria obligatoria) fue vĆctima de ciberbebulador. Hirientes y mensajes burlones, tanto en formato digital como real, se extienden rĆ”pidamente en toda la escuela; Incluso las fotos falsas de Adrian se crean con inteligencia artificial. Lo atrapó mucho y puso su confianza en sĆ mismo: estaba aislado, se desconfiió y terminó de expresar sĆntomas de ansiedad y depresión.
En el segundo ESO, encontró refugio en el mundo de Internet. Siempre les gustó la programación, los sitios web de diseƱo, los videojuegos, las pelĆculas de anime y los foros fantĆ”sticos cientĆficos. Con sus nuevos amigos en lĆnea, Adrian consideró aceptado y podrĆa compartir sus intereses.
Su compromiso intensivo con las actividades de Internet ha afectado su programa escolar: dejó de entregar el trabajo, suspendió algunos objetos ... que crearon una gran frustración. La situación ha deteriorado la cara de la presión, que tenĆa muchas expectativas para su hijo, alegando que, si no recibiera buenas notas, o no obtendrĆa buenas notas o no obtendrĆa buenas notas.
Adrian estaba profundamente en depresión, no podĆa concentrarse en el estudio y constantemente pateaba los pensamientos negativos sobre sĆ mismo y el futuro. La frustración se puso en problemas para el padre. Las discusiones en el hogar se volvieron mĆ”s a menudo y decenas, y Adrian muestra todo e irritante, desafiante y retirado. En consultas, admitió que tenĆa pensamientos y sueƱos obsesivos en los que su padre ya habĆa herido a algunos socios del instituto con un cuchillo.
La literatura cientĆfica conectó el uso de redes sociales con sĆntomas depresivos, obsesivos y de ansiedad, autolĆtica y intentos, asĆ como comportamientos de riesgo, como el uso de sustancias. Sin embargo, la evidencia actual no permite la causalidad.
Algunos autores sugieren mejorarse entre sĆ: el tipo de uso de las redes sociales puede mejorar algunos rasgos o sĆntomas de personalidad de algunas patologĆas y viceversa. En el caso de Adrian, el uso intensivo de Internet lo hizo mĆ”s aislado y aumentó su incomodidad, y a su vez se hizo pasar mĆ”s y mĆ”s tiempo en el ciberespacio.
CĆrculo encantado
¿Hasta dónde puede crecer este cĆrculo vicioso? ¿QuĆ© influencia puede contenido que los adolescentes tienen acceso a Internet a su desarrollo? Cada vez mĆ”s series y pelĆculas documentales, como la adolescencia o las malas influencias, a veces extremadamente, que esta situación puede ocurrir, lo que causa el uso excesivo de Internet, lo que a su vez deteriora el sufrimiento y causa aĆŗn mĆ”s uso de Internet.
Esta espiral afecta la percepción que los adolescentes tienen del mundo, decisiones que traen y las consecuencias de la salud, las familias, las sociales y legales. La detección de este cĆrculo encantado en el tiempo es crucial para comprender e intervenir temprano y preventivo.
En nuestro trabajo diario como terapeutas, vemos a algunos adolescentes donde los sĆntomas de la psicopatologĆa se vuelven graves y separan la realidad o el comportamiento de riesgo u otros.
Para ayudarlos, es esencial completar una evaluación completa de la forma de uso, posibles trastornos habituales y familias y contexto social. De esta manera, logramos diseñar un plan de intervención individualizado y flexible.
Las terapias cognitivas-conductuales, las terapias familiares y las herramientas psicoeduccinas y terapƩuticas deben desarrollar caras saludables y sus familias en el uso de pantallas, mejorar su autoestima y volver a conectarse con un mundo social cara a cara.
El mundo digital es una realidad. Aprender en Ć©l es necesidad. Los adultos deben ser un ejemplo: muestre cuĆ”n buena se da la tecnologĆa, segura y saludable, complementĆ”ndola con las experiencias en el mundo de la cara a quiebra. TambiĆ©n es nuestra responsabilidad como terapeutas. Ahora vamos a los lectores: ¿No todos?
Este artĆculo fue publicado originalmente en la revista Tpos de la Fundación Foundation, y es parte de un nĆŗmero monogrĆ”fico dedicado a la generación del alfabeto.
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